Una larga relación con Jack Nicholson
Su carrera, que durante unos años pareció casi extinguida, se vio revitalizada sin embargo al comenzar la serie de televisión "The Practice" en 1997, que se emite con gran éxito desde hace seis años. Llegarían poco después la película "Happiness" (1998) y la posibilidad de convertirse en Ally McBeal, papel que finalmente le fue arrebatado por Calista Flockhart.

Recientemente Lara participó en la segunda parte del filme "Hombres de negro" junto a Will Smith y Tommy Lee Jones, lo que supuso su espaldarazo definitivo.
Pero el nombre de esta actriz, amante de los tatuajes (tiene dos) y de las tiendas antiguas, donde le gusta comprar sombreros, monederos y ropa, que conduce un Oldsmobile del año 57, todo un clásico, y adora viajar con su perro, una hembra de perdiguero dorado llamada Bella, no ha dejado de aparecer en las primeras páginas de los medios de comunicación. En estos años Lara Flynn Boyle ha protagonizado varios y comentados romances e incluso un matrimonio de dos años (1996-1998) con John Patrick Dee del que nunca ha querido hablar.

Se la ha relacionado, entre otros, con el actor Richard Dean Anderson, con Harrison Ford y con el cómico David Spade, al que abandonó por Jack Nicholson. Con el veterano actor, que tiene treinta y tres años más que ella, ha vivido una historia de amor con múltiples altibajos desde verano de 1999. El noviazgo finalizó definitivamente a principios de este año, según los rumores después de que Lara encontrase a Jack Nicholson con una bailarina.

Su refugio en Beverly Hills
Lara Flynn Boyle nos ha dejado ahora entrar en su secreto mejor guardado: su pequeña casita de campo en Beverly Hills, un auténtico refugio en el que pasa la mayor parte del tiempo libre que le deja su actividad profesional ante las cámaras. Con el dinero que ganó en «Twin Peaks», Lara se dio el lujo de comprarse una finca de casi una hectárea en el lujoso Sherman Oaks, de California, pero no pudo establecerse en el lugar hasta que cambió su adquisición por una pequeña casita de campo en una zona de Beverly Hills que se hizo famosa durante la época dorada de Holly-wood.

Construida en los años veinte con el nombre de «Pickfair» por encargo de las legendarias estrellas del cine Douglas Fairbanks y Mary Pickford para el personal a su servicio, Lara se enamoró de ella nada más verla y la adquirió por medio millón de euros. «Pickfair» fue restaurada en 1990 por la actriz Pia Zadora, su anterior dueña, pero en ella perdura un trocito de la historia de Hollywood, que tanto admira Lara. Siguiendo las normas del condado donde se levanta, la casa es de pequeñas dimensiones, y Lara no ha podido ni querido ampliarla. Sólo dispone de tres habitaciones en cada uno de sus dos pisos, a los que se accede por una escalera «art déco» que describe una suave curva.

Lara ha puesto en «Pickfair» su propio toque, decorándola con pinturas y papeles pintados en tonos semimates, repartiendo por las paredes cuadros con imágenes familiares y de perros, una de sus grandes pasiones. De hecho la ha renovado, recreando en ella el mundo de su infancia en el apartamento de su madre en Chicago. Una de las zonas con mayor encanto es el pequeño pero encantador jardín, cercado y con bancales, oculto de las miradas indiscretas, con gran cantidad de plantas trepadoras y colgantes, donde Lara pasa todo el tiempo libre que puede tomando el sol o estudiando los guiones de sus películas.

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