Oscar honorífico a Blake Edwards por toda una vida dedicada al cine

Sus películas dejan siempre una sonrisa en los labios y el sabor dulce de un trabajo bien hecho. Uno de los directores de cine más queridos, el británico Blake Edwards, a sus 81 años, vivirá con emoción la 76 edición de gala de los Oscar, el próximo 29 de febrero, cuando se le conceda el Oscar honorífico por tantos años dedicados en cuerpo y alma al Séptimo Arte.

Comedias 'made in' Edwards
A Blake Edwards el amor por el cine le llegó de mano de su abuelo, el cineasta de cine mudo J. Gordon Edwards. Desde pequeño sintió pasión por todo aquello que rodeaba la magia del celuloide. De hecho, sus orígenes fueron como actor, pero pronto se puso al otro lado de la cámara y creó fascinantes historias, siempre llenas de de humanidad. Puso en pie maravillosas comedias como Desayuno con diamantes o Víctor o Victoria, en la que su esposa, Julie Andrews rompía con su imagen edulcorada de tantos años de Mary Poppins.
Pero, tal vez, será siempre recordado por el entrañable e hilarante inspector Clouseau, alter ego del gran Peter Sellers.

Días de vino y rosas
A tanta comedia, Blake Edwards añadió a su filmografía una película valiente, fechada hace más de cuarenta años, en 1962, protagonizada por Lee Remick y Jack Lemmon: Día de vino y rosas.
Octogenario, orgulloso de su profesión, y con el amor aún iluminando su vida, Blake Edwards paseará orgulloso por la alfombra roja y recibirá un reconocimiento por tantos momentos de felicidad como sus películas ha repartido a lo largo del mundo... y de los tiempos.

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