Tom Cruise: 'Penélope es un ser humano extraordinario. La amo, la admiro y me divierto mucho a su lado'

by hola.com ¿Cuáles son algunas de las cosas más importantes que les está enseñando?
A ser respetuosos, honestos y amables con todos. Y no importa lo que estén haciendo en la vida, mis hijos deben trabajar duro en ello.
También, como la mayoría de los padres, usted estará aprendiendo algo de ellos.
Constantemente me anima y me sorprende cuán inteligentes y perspicaces son. Yo no soy un padre autoritario que hace callar a sus hijos. Soy la clase de padre que desea saber lo que ellos piensan, lo que quieren hacer. No los veo como niños pequeños, sino como personas. Haciéndolo así, siempre me han concedido mucho respeto. Y estoy contento por eso, porque realmente me fascinan sus puntos de vista y sus opiniones respecto a la vida. Isabella y Connor son dos personas asombrosas que han llenado mi corazón muy profundamente. Y cada día me enseñan algo nuevo.
'Quiero convertir este mundo en un lugar mejor'
¿Ser padre ha cambiado su actitud en cuanto a qué películas escoge hacer?
Sí, sin duda. Las películas que hago ahora están basadas en lo que deseo enseñar a mis hijos.
Tales como «El último samurai».
Que es una historia asombrosa acerca del honor, la compasión, la disciplina y el coraje de tus convicciones. Siempre he estado interesado en diferentes clases de filmes. Cada uno de ellos es una evolución, un reto artístico, una jornada en mi vida. Con cada película he aprendido más sobre mí mismo. Si Dios quiere, también mis hijos y otras personas aprenderán de ellas.
¿Como actor, ¿qué impronta le gustaría dejar en este mundo?
Debido a que quiero convertir este mundo en un lugar mejor, intento contar historias que conmuevan a la gente. Hasta ahora he podido hacer eso en la gran pantalla, y continuaré haciéndolo lo mejor que pueda.
Y como hombre, ¿cuál sería su actuación ideal ante los demás?
Creo que en ser bueno con la gente, y en ayudarla. Cuando yo era pequeño, mi madre siempre nos animaba a mis hermanas y a mí a salir y ayudar a los demás, por ejemplo, yendo a los asilos a visitar a los hombres y mujeres ancianos que residían allí. O incluso sólo ayudando a alguien a cruzar la calle. Por eso, en Nueva York comencé un programa de desintoxicación, de hecho, de purificación, para ayudar a los drogadictos a librar sus organismos de todos esos productos químicos. Ayudar a cualquiera de cualquier modo posible debería ser nuestro regalo a nuestros compañeros, los seres humanos. Y este regalo debería hacerse no sólo en época de Navidad, sino a lo largo de todo el año.

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