Nicole Kidman y Lenny Kravitz, de nuevo juntos

Tras ganar el Oscar a la mejor actriz por Las horas y recibir críticas muy favorables por su papel en la controvertida Dogville, de Lars von Trier, película que abrió el Festival de Cine de Cannes, Nicole Kidman, la actriz nacida en Honolulu, educada en Sydney y afincada en Nueva York protagoniza dos nuevos filmes, que bien podían valerle otro Oscar: The Human Stain, de Robert Benton, en la que interpreta el papel de una asediada mujer víctima de los abusos que halla consuelo en un hombre mayor —Anthony Hopkins—, y la adaptación de Anthony Minghella al cine de la épica de Charles Frazier sobre la guerra civil, Cold Mountain, en la que es cortejada por Jude Law. Entrevistada en Toronto —donde estos días asistía al festival de cine de dicha ciudad para promocionar The Human Stain—, la actriz, de treinta y cinco años, habla de su vida, de su carrera y de sus planes de futuro.

A pesar de los rumores, Nicole insiste en que está soltera, y que Lenny Kravitz y ella son sólo amigos. Y es que el cantante le ha dejado alojarse en su dúplex del Soho, mientras continúa la construcción de la casa de ocho millones de dólares que se está haciendo en Greenwich Village. Recientemente, con una gardenia en su pelirrojo cabello, Nicole aparecía tan radiante y elegante como es habitual en ella negando los rumores de que se esté quedando muy delgada, asegurando que su peso es "exactamente el mismo de antes". Y dice riendo: "Puede que, como ahora no tengo novio, la prensa no tenga nada sobre lo que escribir". (Posteriormente a esta entrevista, Nicole y Lenny acudían a la ópera del Lincoln Center, de Nueva York, para presenciar una representación de «La Traviata». Más tarde se reunieron con la hija de la actriz, Isabella Jane, de diez años.. Y pocos días después la actriz acudía con sus hijos, Isabella y Connor a un partido de baloncesto.)

"ME DAN MIEDO LAS MARIPOSAS"
—Nicole, se ha escrito mucho sobre usted. ¿Hay algo que la gente no sepa?
—Sí, que me dan miedo las mariposas.
—¿Y otros temores?
—Me quedo paralizada casi siempre que acepto un papel. Sé que a Meryl Streep le pasa exactamente lo mismo. Las dos rogamos que nos dejaran huir o que nos permitieran salir elegantemente de Las horas —se ríe—. A veces me dejan que me vaya, pero en otras me he quedado.
—Intentó sin éxito escabullirse de Dogville y de The Human Satín, pero, ¿intentó también librarse de In the Cut, de Jane Campion?
—Compré los derechos de las películas (de la novela de Susana Moore) con mi propio dinero, y Jane Campion —la directora australiana de «Retrato de una dama» es su amiga—se interesó por ellas; pero en ese momento yo no estaba en condiciones emocionales para ser capaz de interpretar ese papel —el rodaje comenzó poco después de la traumática ruptura de sus diez años de matrimonio con Tom Cruise—. Quería estar con mis hijos, Isabella Jane, de diez años, y Connor Anthony, de ocho. Fue muy doloroso dejarlo. Por otra parte, me alegró que le dieran a Meg Ryan —que consiguió el papel— lo que considero un personaje femenino complicado. Creo que en esta película está tan bien... Además, estoy muy contenta de que aparezca mi nombre como productora.

Más sobre: