Sin titulo

by hola.com El actor, tres veces nominado al Oscar, la última vez en 2002 por Yo soy Sam, ya conocía la maravillosa sensación de alzarse con la Copa Volpi. Ocurrió en 1998 por su trabajo en Hurlyburly, un filme de Anthony Drazan. Esta vez, la crítica ha insistido en la genialidad interpretativa de Sean Penn.

Las mujeres también ganan
Tres mujeres se han hecho un importante hueco en el mundo del celuloide. Por una parte, la directora libanesa Randa Chahal Sabbag que se presentó a concurso con una tierna historia de amor, La cometa, entre una joven árabe y un soldado israelí en un puesto de frontera. El jurado internacional concedió a este trabajo el Gran Premio del Jurado. Por su parte, dos mujeres se mostraron radiantes por la decisión del jurado. Eran la actriz alemana Katjia Riemann, ganadora de la Copa Volpi, y Margarethe von Trotta, directora de Rossenstrasse, filme protagonizado por Katjia. La actriz se ponía en la piel de la esposa de un judío en Berlín, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

Otros premios sin fronteras
El director japonés Takeshi Kitano, que ya sedujo a público y crítica en 1997 por Hana-bi, logró un merecido premio como Mejor Director por su nuevo largometraje, Zatoichi, con tintes de ironía sobre las andanzas de un samurai ciego.
Un español, el joven Julio Robledo de Palma de Mallorca, ha logrado el premio al Mejor Cortometraje Europeo por su corto de animación en 3-D, The Tromouse Show, ur ratón de gira por el Nueva York de los años veinte.
La 60 edición del Festival de Venecia se despide dejando un agradable regusto a justicia y profesionalidad.

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