Ben Affleck se gasta un millón de euros para celebrar el cumpleaños de Jennifer López

A Ben Affleck le encantan las fiestas sorpresa y no repara en gastos cuando debe obsequiar a sus seres queridos, y más si se trata de su novia. Sólo hay que ver el espectacular anillo de compromiso con un gran diamante rosa valorado en casi un millón de euros que le regaló a Jennifer López hace unos meses, y ya el pasado verano, cuando aún no se había hecho oficial su relación, apareció en la celebración del 32 cumpleaños de la actriz con una pulsera de diamantes. Poco después era ella quien le regalaba un Bentley valorado en 150 mil euros.

Ha pasado un año desde que Jennifer López presentara la demanda de divorcio tan sólo un día después de la celebración de su aniversario, y desde entonces la pareja ha consolidado su relación hasta el punto de que contraerán matrimonio próximamente, según los últimos rumores el 5 de octubre en la isla hawaiana de Kauai en una ceremonia en la que tiene previsto soltar quinientas palomas blancas.

Un Rolls Royce y un anillo
Y el pasado 24 de julio, para celebrar el 33 cumpleaños de la que pronto será su mujer, Ben Affleck organizó una romántica velada en la que no faltaron los más lujosos presentes, entre ellos un exclusivo Rolls Royce Phantom de 385 mil euros y un anillo de topacios y diamantes a juego con la sortija de compromiso valorado en 430 mil euros. Una suma a la que hay que añadir además los aproximadamente 220 mil euros que costó organizar la fiesta con la que sorprendió a la diva latina. En total, casi un millón de euros gastó el protagonista de Daredevil en hacer de ese día en un recuerdo imborrable.

La fiesta sorpresa
El actor planeó todo al detalle. Después de darle sus regalos a Jennifer, ambos salieron a cenar al famoso restaurante Geoffrey, situado en Malibú al que llegaron en el nuevo Rolls conducido por él. La pareja no puso ningún impedimento para que se les fotografiase a la salida de dicho establecimiento, es más, la actriz y cantante mostró encantada la nueva joya que adorna su mano derecha. Pero ahí no finalizó todo, ya que camino a la mansión que Jennifer tiene en Beverly Hills, su novio la convenció para parar en un McDonalds, un truco para dar tiempo a ultimar los detalles de la magnífica fiesta con la que se encontró cuando llegaron a casa.

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