Katharine Hepburn y Spencer Tracy: la pasión de dos indomables

En 1928 Katharine Hepburn contrajo matrimonio con Ludlow Ogden, del que se separó a los pocos días de la boda. Luego diría que el matrimonio es muy "poco práctico: "'Amar, honrar y obedecer'. Si no lo fuese no habría que firmar un contrato". Posteriormente mantendría un romance con el magnate Howard Hughes, pero el hombre de su vida fue, sin duda, Spencer Tracy.

Rebeldes dentro y fuera de la pantalla. Su energía era un grito de vitalidad allá por donde iban. Y se conocieron. Las circunstancias no eran las más idóneas -él estaba casado, desde 1923, con Louise Treadwell-, pero algo les dijo que estaban hechos el uno para el otro y se lanzaron a la aventura de amarse con trabas (Tracy nunca se divorció, según se dice por su convicciones morales). Todo comenzó cuando Katharine Hepburn, ya una estrella de gran carácter, exigió a la Metro a Spencer Tracy como pareja para rodar mujer del año.

Cuando ella le vio, frente a frente, en el estudio, no pudo menos que exclamar: "Me parece señor Tracy que usted es demasiado bajito para mí". Spencer, sin apenas pestañear, le respondió ágil: "No se preocupe. La rebajaré hasta dejarla a mi altura". Esta anécdota define veintinueve años profundo amor y respeto.Las nueve películas que rodaron juntos no fueron más que un duelo, como escribía Terenci Moix, por ofrecerse planos, por regalarse protagonismo. Cuando Katharine Hepburn recogió el Oscar por su papel en Adivina quién viene esta noche, dijo emocionada: "Siento como si se lo hubiera robado a Spencer". Él murió, tres semanas después de que culminara el rodaje de esta película, y ella le guardó en su memoria hasta la fecha de su fallecimiento.
"He tenido 20 años de compañía perfecta con un hombre entre los hombres", dijo Hepburn en una entrevista en 1963. "Él es mi roca y protección. Nunca me he arrepentido".

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