Harrison Ford y Calista Flockhart, vía libre para su boda

Harrison Ford y Calista Flockhart tienen el camino libre para casarse si ese es su deseo. El actor y su mujer, Melissa Mathison, que se separaron en agosto de 2001 después de 18 años de matrimonio, ya han ultimado los detalles del divorcio. Y es que, después de un año de tiras y aflojas financieros, la pareja ha llegado un acuerdo de repartición de los 300 millones de dólares a los que asciende su fortuna y ya han firmado los papeles legales que pondrán fin a su unión.

Muestra de que la relación entre ambos es cordial es que el actor fue recientemente a recoger a sus hijos para pasar el fin de semana con ellos y en la reunión estuvo presente Melissa, quien por cierto acudió con quien se dice, es su nuevo acompañante. El actor charló distendidamente con ellos antes de que sus hijos subieran al coche.

El divorcio abre las puertas a la estrella de Indiana Jones para unirse en matrimonio a su novia, Calista Flockhart, con la que sale desde hace quince meses. La pareja se prometió el pasado 25 de diciembre y desde entonces en Hollywood se ha dado por inminente el enlace. Sus últimas apariciones en público así lo han dado a entender. Tras su presencia en la ceremonia de entrega de los Oscar, donde se mostraron tan enamorados y unidos como siempre, ha vuelto a pasear su amor en un acto social, en concreto una gala benéfica en la que coincidieron con otras estrellas de Hollywood como Lucy Liu, Brooke Shields, Rebecca Rominj-Stamos y Lisa Rinna.

También se les puedo ver en dos acontecimientos familiares significativos. Uno de ellos fue una cena en Los Ángeles en la que, junto a Harrison Ford y Calista, estuvieron los padres del actor y la madre de la actriz, reunión que, según la prensa local, fue organizada por el propio Harrison para que sus progenitores y su futura suegra pudiesen conocerse mejor. Primero fueron a ver la obra que actualmente representa la popular Ally McBeal en el teatro Ahmanson de Los Ángeles, Eva al desnudo, y al acabar la función se fueron a cenar todos juntos a un cercano restaurante mexicano, La Coloniera, donde prolongaron la sobremesa conversando.

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