Confidencias de Mónica Cruz: 'Apellidarse Cruz no es para mí ninguna cruz'

Mónica Cruz, bailarina de profesión, va demostrando paso a paso y poco a poco, pero a la vez con decisión y con firmeza, que dentro de ella hay una actriz de los pies a la cabeza, tal y como está demostrando en la serie «Un paso adelante», de Antena 3. Mónica, hermana de Penélope Cruz, y que viene hoy a nuestras páginas con ropa «prêt-à-porter » primavera-verano, se define como una luchadora, como una hormiguita laboriosa, muy laboriosa, a la vez que se siente enormemente agradecida a las oportunidades que hasta ahora le han ido surgiendo.

—La serie, Mónica, es, sin duda, un importante paso adelante para ti, ¿no?
—La verdad es que sí. Hasta ahora he tenido mucha suerte. Y espero que esa suerte me dure.
—Pero estos no son tus primeros pasos: tú has comenzado hace mucho...como bailarina
—Empecé a bailar a los cuatro años. Mi madre nos apuntó a clases de ballet a mi hermana y a mí desde muy niñas. Eso nos dio mucho sentido de la disciplina y, en cierto modo, nos enganchó.
—Quienes desconozcan tus inicios pueden pensar que, de pronto, un día tú te enganchaste al carro a la estela de tu hermana...
—En absoluto. Mi historia —mi pequeña historia— es que llevo bailando desde niña y, sobre todo, que he tenido la suerte de estar siete años en la compañía de Joaquín Cortés, con el que aprendí muchísimo y al que le debo mucho profesionalmente. Después surgió esta serie de televisión y me llamaron. Fue algo que me ha venido como anillo al dedo. Y aquí estoy, contentísima de que se me haya dado esta oportunidad, porque todo lo que sea desarrollar tu carrera en otras vertientes y en otras facetas es muy bueno. Debo decir que, al principio, tenía bastante miedo, porque nunca me había puesto ante una cámara.
—¿Apellidarse Cruz es también, en ocasiones, una especie... de cruz?
—No. Lo que sucede es que tienes que saber llevarlo bien. Por un lado, no dejándote manipular por nadie ni por nada; en segundo lugar, no creyendo que porque sea hermana de Penélope Cruz, voy a tener abiertas todas las puertas: hay que trabajar tanto o, si quieres, más que el resto.
—Por otra parte, estarás, sin duda, cansada de que te pregunten siempre por tu hermana, ¿no?
—No, no me cansa eso porque entiendo que Penélope es una persona que trabaja mucho y que llama la atención de la gente, porque siguen muy de cerca su carrera. Lo único que no me gusta es que me hagan preguntas sobre su vida personal. Pero con no contestarlas, ya está.
—¿Qué te dice tu hermana? ¿Te anima, te da consejos?
—«Pe» y yo, además de hermanas, somos muy amigas. Más que con palabras, mi hermana me enseña con su ejemplo, con su profesionalidad. Y en este sentido he aprendido y sigo aprendiendo muchísimo de ella.
—Con Penélope has estado un tiempo en Estados Unidos.
—Un par de veces. La última, durante la pasada Navidad. Con anterioridad había estado con ella en Los Angeles una temporada larga, que aproveché para ir a clases de baile.
—Y cuando ves que critican a tu hermana, ¿no te cuesta morderte la lengua?
—Prefiero no entrar nunca al trapo, sabiendo, sobre todo, que lo que dicen es mentira. No voy a gastar mis energías en entrar en ese juego.
—¿Qué es lo que más admiras de ella?
—Que es buenísima persona, que es muy luchadora y que se preocupa muchísimo por los demás.

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