El singular apartamento en Londres de Gillian Anderson, la popular agente Scully de 'Expediente X'

by hola.com SU rostro se hizo mundialmente conocido cuando decidió aceptar un papel nada fácil de interpretar: el de la médico forense del FBI Dana Scully en «Expediente X», donde compartía protagonismo con el actor David Duchovny, hoy felizmente casado con Tea Leoni, tal y como aparece en las páginas precedentes. Nos referimos a Gillian Anderson, una bella actriz de enigmático rostro que ha regresado a Londres, donde vive en un singular apartamento y cuyo interior nos ha mostrado por vez primera. Porque, desde luego, una cosa tiene muy clara esta camaleónica actriz, y es que ella tiene que encontrarse a gusto allí donde vive y tiene que poder decorar sus espacios como desee. Desde noviembre de 2002, la actriz interpreta en Londres la obra de teatro «What The Night is For», del autor Michael Weller. Gillian, que nació hace treinta y cinco años en Chicago, se crió desde los dos hasta los once años en la ciudad del Támesis.

Y es aquí precisamente donde nació su vocación. Después, al volver a su país, decidió estudiar interpretación en el instituto, donde se caracterizó por su carácter espontáneo y decidido, algo que todavía sigue manteniendo y que la distancia, y en mucho, del papel que le ha llevado a la fama. Pero ha sido ahora, tras el nacimiento de su hija, Piper Maru, en 1994, y su divorcio de su marido Clyde Klotz, cuando la actriz ha decidido retomar su vida londinense y trasladarse hasta allí para dar un nuevo rumbo a su carrera. Una mezcla alegre y despreocupada
El apartamento está situado en pleno barrio de Notting Hill, uno de los más populosos y conocidos de la capital, principalmente por su enorme oferta cultural. En su casa, decorada totalmente según el gusto de la actriz, se entremezclan detalles pop con colores ácidos, estampados de corte hindú y oriental y paredes pintadas con flores, todo según una alegre y despreocupada mezcolanza que resalta el carácter de su dueña, muy aficionada al gusto hindú (sobre la mesa de su salón descansa un enorme elefante asiático) y a la iconografía propia del séptimo arte, como las figuras que decoran su mesilla de noche.

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