A pesar de que se esperaba gran sobriedad, Hollywood sorprende con una de sus ceremonias más brillantes

Se esperaba una gala muy sobria, marcada por la ausencia de bromas y una rebaja considerable del tono festivo a causa de los últimos acontecimientos en el conflicto con Iraq. Pero una vez más, Hollywood ha sorprendido con una de las ceremonias más amenas, chisposas y brillantes de los últimos años. El 75º aniversario de tío Oscar no ha visto su brillo empañado, todo gracias al empeño de los organizadores cuyo lema, aún cuando se habló de un posible aplazamiento pocos días antes de su celebración, la negativa de varios actores a asistir, y el miedo a que la gala se convirtiera en un foro político, parece haber sido esa frase tan característica del mundo del espectáculo ¡El show debe continuar!. Y así lo han tomado los presentes... tanto es así, que el deseo de la Academia de neutralizar el contenido de la ceremonia para que no se transformara en una mera plataforma reivindicativa se ha visto cumplido en general. Se quería celebrar la fiesta del cine, servir de distracción al país, y a que esto se hiciera realidad ayudó en buena parte el talante y la alegría del equipo de Chicago, la gran vencedora de la noche con seis premios.

47 Oscar en 24 categorías
En aproximadamente tres horas y media -la ceremonia del pasado año fue la más larga de la historia sobrepasando con creces las cuatro horas, por lo que se limitó la duración de los discursos a cuarenta y cinco segundos- la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood ha entregado sus preciados galardones en una gala marcada por las fuertes medidas de seguridad que custodiaban el Kodak Theatre y la ausencia del tradicional paseo por la alfombra roja. Sin embargo la ausencia del clásico paseo de las estrellas ante las cámaras y los seguidores no ha restado el glamour propio de este acontecimiento. Tampoco han faltado las sorpresas como el Oscar al Mejor Actor a Adrien Brody cuando todos los últimos pronósticos apuntaban a Daniel Day-Lewis o el premio al Mejor Director para Roman Polanski, que debido a sus problemas con la justicia estadounidense no ha podido recogerlo, o las decepciones, como la de Martin Scorsese, que no sólo ha visto cómo se le escapaba por cuarta vez el Oscar al Mejor Director, sino que su película, Gangs of New York no ha conseguido ninguno de los galardones a los que optaba.

Y tampoco han fallado la alegría, especialmente la de Pedro Almodóvar, que recogió el Oscar al Mejor Guión Original -el segundo español que lo consigue después de Luis Buñuel, quien lo recibió en 1977 por El discreto encanto de la burguesía-, y los momentos emotivos, como la aparición de Olivia de Havilland, los Douglas, Kirk y Michael, padre e hijo, sobre el escenario Treinta y dos centímetros de alto y cuatro kilogramos de peso. Esas son las medidas de las cuarenta y siete estatuillas que se han entregado en las veinticuatro categorías (más el honorífico) que se han premiado en la 75ª edición de los Oscar.

Paul Simon y U2 entre los artistas que han actuado
Steve Martin volvió a retomar su papel de maestro de ceremonias después del paréntesis del año pasado en el que la presentadora fue Whoopi Goldberg en una velada en la que ha habido bromas medidas que han despertado la sonrisa de los presentes en más de una ocasión, buena música a cargo de los nominados a la Mejor Canción Original -especial atención merece el número musical de I move on de Chicago a cargo de Catherine Zeta-Jones y Queen Latifah-, premio que finalmente ha sido para Eminem, ausente en la gala, que ha desbancado a los favoritos, U2.

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