Tras alzarse con el Globo de oro como mejor actriz de comedia por Persiguiendo a Betty, muchos daban por sentado que Renée Zellweger conseguiría una nominación para los Oscar. No fue así, pero nadie duda a estas alturas de su talento interpretativo que no vaciló en edulcorar con algunos kilos de más -10 son los que tuvo que engordar- y un aprendido acento inglés para la película El diario de Bridget Jones, película que supuso su absoluto lanzamiento al estrelleato. Imponiéndose con su buen trabajo a las reticencias de aquellos que no veían a una americana convertida en un personaje símbolo de la mujer británica contemporánea, Renée demostró que es una de las actrices más versátiles de la gran pantalla.

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