La magnífica Mansión de Antonio Banderas y Melanie Griffith en Aspen

La casa, situada a casi tres mil metros de altura y rodeada por la belleza de cientos de abetos y la esbeltez de los típicos árboles de Colorado («aspen tree »),una especie de chopos muy altos,se encuentra en la ladera opuesta de las pistas de esquí de la localidad de Aspen,y a ella se llega, montaña arriba y en zig-zag, desde una desviación de la carretera que lleva a Ascroft, antigua zona de minas de oro y plata.

Construido hace ocho años, este espectacular refugio, todo él de madera, se asoma, a través de sus grandes ventanales, a las nevadas cumbres de Hayden Peak y Pyramid Peak, por donde se esconde el sol en esta maravillosa zona de las Montañas Rocosas. En el porche de entrada, que da al Este, aparecen escritos en la base de dos pequeñas columnas los apellidos Banderas y Griffith. En el piso principal, de alto techo con grandes vigas de madera, se encuentra un gran salón con una preciosa chimenea de piedra en el centro. A la izquierda vemos un pequeño despacho, en el que suele trabajar Melanie o su secretaria. Al fondo, a la izquierda, hay una espaciosa cocina, y enfrente, en uno de los ángulos, está el comedor principal. Desde el salón se accede, asimismo, a una preciosa sala de billar. Si desde la entrada tomamos el pasillo opuesto al que lleva al salón nos encontramos con el dormitorio de Antonio y Melanie.

Si, por el contrario, preferimos subir por la escalera que hay al comienzo del citado pasillo, llegamos a los dormitorios de Alexander y Stella del Carmen. Dado que la casa está construida en un notable desnivel, tiene una planta más baja, también con grandes vistas, en la que se encuentran el dormitorio de Dakota y una preciosa bodega, en la que Antonio ha comenzado a guardar las primeras botellas de sus vinos preferidos, aunque, por el momento, son muy pocas, sobre todo, teniendo en cuenta la capacidad de la citada bodega.A la izquierda de la entrada principal se encuentran los garajes, en los que se guardan varios todo terreno y dos motos de nieve. Por otra parte, y a unos doscientos metros de la mansión principal, hay dos pequeñas casas de invitados. Una de ellas es de moderna construcción; la otra es, en realidad, una típica cabaña, con techo muy bajo, que reproduce las cabañas en las que, hace casi un siglo, vivían los mineros que trabajaban en la zona.

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