Entrevista con Antonio Banderas y Melanie en su mansión de Aspen



Pinche aquí-casabanderas

Más que una película, un filón

—Has hecho películas de alto costo de producción —«La máscara del Zorro » y «Evita » son ejemplos de ello — y de pronto, te proponen una producción muy modesta,«Spy Kids »,un filme de niños espías; dais el bombazo... y ya vais por la tercera parte (en Estados Unidos ya hicisteis «Spy Kids 3 »). Todo un filón.¿Cómo fue?
—Efectivamente, ha sido un filón... impensable. No nos lo imaginábamos. Que conste que el asunto no surgió, ni mucho menos, como una especie de franquicia. No dijimos:«Vamos a crear una saga estilo "Agente 007 " o algo así ».«Spy Kids » surgió como una película independiente. Todo partió de la película «Four Rooms »,hecha por cuatro directores en mil novecientos noventa y cinco, y en la que yo trabajé a las órdenes de Robert Rodríguez en la parte titulada «The Misbeavers ».Allí nació el personaje del padre con bigote. Un día, Robert Rodríguez me dijo:«Este personaje me hace mucha gracia, Antonio. Y me gustaría dotarlo de una familia y echarlo a andar en una película divertida para niños ». Años después me llamó:«Tengo la historia y vamos a hacer la película ».Y la hicimos por muy poco dinero: dieciséis millones de dólares, que en Hollywood es una producción de las más bajas. El resultado fue que, en el primer fin de semana, la película levantó...veintisiete millones en taquilla. Y después estuvo cuatro semanas como número uno en Estados Unidos.

Recurrentes rumores

—Cambiemos de tercio, Antonio. Desde hace casi dos años, y a cada cierto tiempo, surgen rumores de crisis en vuestro matrimonio. Que si un día discutís, que si otro día tú te habías ido a Las Vegas a jugar, que si Melanie tiene celos de las protagonistas de tus películas...Y después resulta que no hay nada y que seguís tan bien como siempre.¿Te has preguntado —os habéis preguntado Melanie y tú — de dónde,, cómo y por qué surgen tales rumores y afirmaciones?
—No nos lo preguntamos, pero, efectivamente, esos rumores aparecen cada cierto tiempo. Tal vez la raíz de todo esté en el hecho de que Melanie y yo, sobre todo al principio de nuestra relación, formamos una de esas parejas que son tan apetecibles en orden a crear una especie de interés o, si se quiere, de morbo. Sin embargo, mi personaje y el de Melanie paulatinamente se fueron separando de la realidad y cada vez a mayor velocidad. Y yo ahora leo sobre lo que se escribe de esos dos personajes como si hablaran de otras personas. Concretamente, cuando escriben de mí yo leo cosas de un señor que lleva mi nombre, que tiene mi cara, que no siempre tiene mi cuerpo (alguna vez lo han trucado),pero al que le ha llenado de otros contenidos que no son mi verdadero bagaje humano. En resumidas cuentas, leo cosas sobre ese personaje como si leyera de una tercera persona con la que yo nada tengo que ver. Antonio guarda unos instantes de silencio. Después añade: —Debo decir que cuando vosotros escribís sobre mí, me reconozco tanto en lo que decís como en mis palabras. Y en alguna ocasión en que he entrado en discusiones sobre la prensa que se dedica a los artistas siempre he defendido a ¡HOLA!,porque creo que habéis hecho y hacéis las cosas muy bien, con mucha clase, y no habéis entrado nunca en el marasmo que ahora hay. A mí, por ejemplo, me parece horroroso ver en lo que se han convertido muchos programas de televisión.
—Pero cuando surgen esos rumores en torno a ti y a Melanie, tendrán que molestarte,¿no?¿Cómo reaccionas?
—A mi familia le molesta más que a mí. Al principio, a mí me molestaba, pero ahora Melanie y yo lo único que hacemos es leerlo, reírnos y ponerlo en el lugar que le pertenece. Es decir, en el cubo de la basura. No hay más.

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