Entrevista con Antonio Banderas y Melanie en su mansión de Aspen

by hola.com

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En un soleado día con la nieve destellando en las Montañas Rocosas, conversamos con Antonio Banderas, que ha pasado una intensa jornada de esquí junto a Melanie y su hija Stella del Carmen. El actor nos habla aquí, entre otras cosas, de su repentina pasión por la nieve y de su próximo debut en un teatro de Broadway.

No sabía esquiar

-tu sabías esquiar?
—No.Fui una vez a Navacerrada (en el año ochenta y siete u ochenta y ocho)y recuerdo que, como me caí como treinta y dos veces, dije:«Esto no es para mí ».Pero ahora no; ahora me gusta mucho. Esto es un deporte o, si se quiere, más que un deporte, porque tiene algo espiritual: el hecho de esquiar por entre los árboles, el sentido de la libertad...Además, cuando yo era chiquito lo veía como una cosa de gente rica, lo mismo que el golf y todas esas cosas. Recuerdo que una vez, creo que era el año sesenta y ocho, fui a Sierra Nevada con mi padre y me quedaba mirando en un rinconcillo de un bar medio asustado, porque toda la gente llevaba unas pieles y unas cosas...Para mí, aquello era una auténtica opulencia. Hoy, sin embargo, el esquí es un deporte que, digamos, se ha democratizado (en el sentido de popularizarse)y crece, como toda la sociedad española, de tal manera que hoy todo el mundo se puede comprar o alquilar unos esquís y pasarse una mañana de diversión con sus amigos en la nieve.

—Pero con el debut en Broadway a la vista,¿no era un riesgo para ti esquiar?
—Sí, pero forma parte de mi inconsciencia. Además, por otra parte, Aspen forma parte de...Broadway en el sentido de que tenía que eliminar bastante la cuestión de los cigarrillos y, haciendo deporte, el cuerpo no me pide fumar como lo pide cuando estás realizando una actividad sedentaria; por ejemplo, en el ordenador. Al mismo tiempo, también me favorece para poner los pulmones en condiciones de trabajar en el teatro y para estar como un toro. Voy a necesitar convertirme en un atleta, porque en Broadway el listón está muy alto, y, entre ensayos y actuaciones, estaré allí seis meses, con función diaria a las ocho de la tarde, excepto los lunes, y doble función los miércoles y domingos, a las dos.

—¿Te vas a llevar a tu familia a Nueva York?
—Vamos a estar yendo y viniendo. Bueno, en realidad, quien irá y vendrá será Melanie. Y es que no podemos cambiar de colegio a las niñas (Stella del Carmen y Dakota)a mitad de curso. No sólo por lo que suponga el cambio académico en sí mismo, sino, sobre todo, porque van a una ciudad nueva, tienen que hacer nuevos amigos...y todo eso podría afectarlas y perjudicarlas. Cuando termine el curso será otra cosa. Las clases en Estados Unidos acaban a últimos de mayo y, como yo estaré actuando hasta finales de julio, entonces nos juntaremos todos en Manhattan esos dos meses.

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