Las imágenes exclusivas de la boda de Jean-Paul Belmondo y Natty Tardivel

El famoso actor francés Jean-Paul Belmondo, de 69 años, se casó el pasado día 29 de diciembre en París con la mujer que comparte su vida desde 1989, Natty Tardivel, de 41.

En 1966 Jean-Paul y Elodie, su primera esposa, se divorciaron. El actor declaró entonces que no tenía intención de volver a casarse. Pero el amor, siempre el más fuerte, decidió otra cosa: el domingo 29,como decíamos, el actor le dio el "sí" a Natty.
Sus amigos más fieles, el presentador de televisión Michel Drucker y el actor Jean Rochefort, fueron los testigos del novio. "La ceremonia fue conmovedora. Vimos a un hombre feliz. Desde hace meses, todos sus amigos hemos constatado la dedicación ejemplar de Natty. Hoy se ha producido la culminación de una larga relación y también se ha regularizado un amor", nos confió Rochefort al abandonar el Ayuntamiento del distrito VII de París, donde tuvo lugar la ceremonia.

Claude Lelouch, Francis Huster, Bernard-Henri Lévy, Jean-Pierre Marielle, Robert Hosein y Candice Patou, así como Jean-Claude Brialy, se encontraban entre los invitados de la pareja. Además, para que la fiesta fuera completa, Natty y Jean-Paul quisieron que su boda fuese un acontecimiento íntimo, que les perteneciera, sin excesivos medios de comunicación.

Habla la novia
La propia Natty nos confió la emoción y la inmensa felicidad que vivían tras su enlace.
—¿Qué mensaje desean transmitir usted y Jean-Paul con su boda?
—El más sencillo del mundo: un mensaje de amor, el que nos une desde hace trece años. Es la continuación de una hermosa historia. Hemos recibido numerosos testimonios de simpatía y felicidad compartida. Eso nos reconforta el corazón.

—¿Quiénes han estado presentes en su enlace?
—Habíamos decidido organizar esta boda en la intimidad. Queríamos una ceremonia sobria, sin publicidad. Estaban nuestros hijos y nuestros amigos más cercanos, los que han estado junto a nosotros y nos han apoyado en los momentos difíciles de estos últimos años. Estaba también el médico de Jean-Paul, el doctor Pascal Priollet, que le trata desde el accidente que sufrió en agosto de dos mil uno (un infarto cerebral) y que se ha convertido en alguien muy próximo.

—¿Por qué decidieron que la ceremonia de su enlace se celebrara en la intimidad, sin la presencia de fotógrafos de prensa?
—Ante todo deseábamos que esta boda fuera una fiesta íntima, con nuestros amigos más cercanos. También queríamos tener bonitas fotos. Creo que cualquiera puede entenderlo. Además, una publicidad mediática no tenía justificación: habría habido más fotógrafos que invitados… Algunos no lo han entendido y nos han perseguido de la mañana a la noche.

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