Primeras declaraciones de Pepe Sancho tras leer el libro de su mujer, María Jiménez

-Realmente, no es consciente de haberla humillado, de haberla tratado mal psicológicamente, de no haber podido corresponder a un amor como el que ella sentía por usted: "Amar con desesperación, a punto de enfermar" hasta el extremo de que María Jiménez llegara a pensar en el suicidio?
Nada de eso responde a la realidad. Ella ha querido mostrar una imagen de mÍ que justifique lo que está pasando y que no esté amparada exclusivamente por el tema de las infidelidades. Momentos malos los hemos tenido, como mucho matrimonios, pero juro que, en su casa, siempre se ha decidido lo que ella ha querido, porque María era el centro de todo y de todos. Tenemos un hijo y, como madre, debía haber cuidado más lo que ha contado. Es tremendo ver que la única persona mala que aparece en ese libro soy yo. María no puede haber encontrado en mí al único ser malvado. No puede ser verdad que diga que yo la maltraté psicológicamente, que la arrinconé, que estaba encantado con que estuviera gorda, porque era una forma de reivindicar mi posición. Tremendas mentiras. María ha hecho lo que ha querido siempre. Ha ido donde ha querido, ha vivido donde ha querido, se retiró porque quiso, rechazó propuestas porque no le gustaban. Es tan vital y singular que es muy difiícil que esté en segundo plano. Y si lo hizo fue porque eligió hacerlo. Es verdad que la muerte de Rocío la sufrió más que nadie, que después de la tragedia se aisló, que luego intentó resurgir varias veces y que salió mal... Pero también es verdad que, en los últimos años, gracias a mí, María se ha podido permitir no aceptar los trabajos que le proponían.

"No le podré perdonar"
"Es más, recuerdo que, cuando estábamos en paro los dos y nos tuvimos que ir a Cádiz a vivir para poder alquilar nuestra casa de Madrid, yo mismo le propuse que hiciéramos juntos Patrimonio del alma. Se trataba de un espectáculo, con bailaores y guitarristas, en el que María cantaría a los clásicos españoles: Calderón, Lope, Tirso; y yo los recitaría. Nada más sugerirlo los empresarios dijeron "Ya mismo, ¿cuándo?". Yo creo que María ni hojeó el proyecto. Por eso es injusto que cuente que yo la arrinconé y que no la animé… Es más, me hace tanto daño que lo diga que nunca le podré perdonar. Todo lo demás sí, pero esto no. Me causa un inmenso dolor que diga que yo no quería que ella triunfara.

- Entonces, si es verdad lo que está diciendo, usted no debería ser el "canalla".
Creíamos que estábamos condenados a entendernos, pero no era así. Por eso, a estos "brujos" que salen en la tele y que, no hace muchos días, decían en las televisiones que antes de Navidad estaríamos juntos de nuevo; siento decirles que imposible. Porque, aún manteniendo presente una frase de Enrique IV: "hay que entregarse a la de verdad de hoy, aunque se oponga a la de ayer, porque ése es el ser humano (el hombre cambia)", y, aún no olvidando que eso era así hasta hace 15 días, ahora ya no hay nadie en el mundo que pueda salvar nuestro matrimonio. Y a mí me da mucha pena y he llorado mucho, pero así es la vida. Por eso, no sé si soy el canalla que debe callarse (mucho me temo que sí), aunque no entiendo muy bien lo de callarse, porque yo, hasta ahora, no he hecho otra cosa que estar callado.

- María dice que a usted no le gustaba su gente...
A mí no me gusta alguna gente del entorno de María, pero hay otra que me gusta mucho. Lo que pasa es que yo he visto lo que ha pasado cuando María dejó de tener éxito y cuánto sufrió por ello. La mayoría "de sus amigos" fueron desapareciendo sin dejar rastro. No olvidemos que, cuando nos casamos, María estaba en la cresta de la ola. Pero esto no sólo pasó con algunas personas de su entorno, sino también con la familia. Especialmente, después de que yo descubriera que las cuentas no cuadraban y que había mucho dinero "distraído".

"No puede decir que he destruido su vida"
- Y dice, también, que usted le agobia con sus llamadas de "reconciliación"
Lo siento, pero no es solamente Pepe el que insiste o ha insistido. Somos ambos los que, en esos momentos, insistimos y somos ambos los que no queremos que, de verdad, nuestra relación se acabe para siempre. Por ello mantenemos el contacto, por ello vamos juntos a París.

- Sabía lo que estaba pasando realmente en el corazón de María Jiménez o lo ha descubierto a través de las páginas del libro. Por ejemplo de este párrafo: "Viví enamorada y ciega, sin ver cómo me iba destruyendo, mientras él me desdeñaba haciéndome sentir inútil, sin valor, perdida en una casa llena de soledad...Pero ahora he vuelto a recuperar la cabeza. Sólo con el corazón no se puede pensar"?
María me puede abandonar porque le he sido infiel, pero lo que no puede hacer es decir que lo único que he hecho es destruir su vida. No quiero hablar desde el rencor, aunque he sentido una ira tremenda con todas estas cosas. Esa casa de la que habla María, su casa, en la que se ha sentido tan sola y tan mal tratada psicológicamente, hacía muchísimo tiempo que a mí tampoco me parecía mi casa. Y esto era así, no sólo porque mi espacio era cada vez más pequeño, sino porque de esa casa, repito, la suya, ya me había echado demasiadas veces. Probablemente, más de 15. En cuanto no estábamos de acuerdo. Ahora, ella dice que yo la provocaba para irme y yo digo que es posible que ella me provocara para que yo me fuera. Que también es posible. Para poder hacer lo que le daba la gana, que es lo que hizo siempre sin rendir cuentas a nadie.

- Y usted, ¿qué va a hacer?
Si se refiere a si voy a escribir un libro. No lo voy a hacer. No quiero machacar una relación de 22 años porque no puedo olvidar que tenemos un hijo de 20 años. Si yo le contesto siendo más malvado, ¿de qué nos va a servir?. Esto ya es muy duro y para qué más. No me lo perdonaría. Además, tendría que levantar todas las alfombras de las casas de María y sacar a relucir momentos íntimos de nuestra vida y no quiero.

"Ni me pilló ni era del todo su casa"
-Usted era de los que decía que la vida es como un libro, ¿lo sigue pensando?
No, por desgracia, mi vida no es como la que se cuenta en este libro. Es cierto que comparto momentos emotivos e inolvidables de algunos de sus capítulos, pero mi vida no es como ella la cuenta, y la dedicatoria me parece cruel y monstruosa. Lo que sí creo es que siempre es mejor que escriba sobre tu vida privada tu ex mujer que tu ex mayordomo. Al menos, si María gana dinero, éste siempre irá a parar a las manos de mi hijo.

- ¿Qué es, realmente, lo que más daño le ha hecho de todo esto?
Las primeras declaraciones de María. Que mi hijo me había pillado "infraganti" con una señora en su casa... Cuando ni me pilló, ni era del todo su casa. Es terrible que un hijo cuente algo a su madre y que ésta lo eleve a la categoría de público. Que apareciera el nombre de Alejandro mezclado -yo ahora también estoy hablando de él y quizá no debería- en nuestros problemas. Eso fue casi irreparable. Que mi hijo se viera, asimismo, como el desencadenante de una situación de ruptura. Sobre todo cuando, de verdad, mi intención (como no soy un psicópata, ni un pederasta ni un agresor) era cambiar de forma de vivir para dedicarme más tiempo a la familia. Este mismo verano lo volvíamos a hablar María y yo; pero, claro, era mentira.

Más sobre: