Primeras declaraciones de Pepe Sancho tras leer el libro de su mujer, María Jiménez

"La última vez que entré en su casa"
"Yo he engañado a María y ella me ha engañado a mí durante todo el verano. No existía posibilidad de que me perdonara, pero me lo hizo creer así mientras preparaba el ataque que me ha lanzado. Además, con el libro a punto de salir a la calle, me invitó a comer a su casa con nuestro hijo y un grupo de amigos comunes. La noté extraña. Claro, ella sabía que ya no había marcha atrás... Que aquella era la última vez que yo iba a entrar en esa casa. Y también, imagino, que sospecharía que mi silencio se iba a terminar. Llevo meses disculpándome. Ahora, eso se terminó.
He colaborado en llevar mi matrimonio al fracaso, pero es demoledor que la otra parte no se sienta, en absoluto, culpable de nada. Desde que acepté públicamente que había cometido adulterio hicimos un pacto, pero María no lo ha cumplido. Yo le di todo. Sólo me he quedado con un pequeño apartamento, pero nada más recibirlo, en agosto, empezó con las declaraciones altisonantes".

- ¿Haberle dado los bienes con tanto desprendimiento es una forma de liberar su culpa?
Me sentía culpable de haber engañado a María, aunque yo nunca he ocultado que soy mujeriego -esto no quiere decir que me declare ‘sexo-adicto’ ni que me gustan mucho las mujeres-. Por eso, yo podía haber entendido que ella hubiera dicho: "Este tipo es un canalla y adiós muy buenas..." Pero aprovechar que publicas un libro para despedazar parte de nuestra vida en común, eso no puedo consentirlo. Una cosa es el entendimiento, la convivencia y otra es lo que María quiere enseñar de mí y de mi vida poniendo en duda mi estabilidad emocional y el hecho de que yo haya luchado por mi familia.

- Perdone, no lo pone en duda, lo dice, o al menos lo da a entender con otras palabras
Sí, lo dice, pero miente. Sobre todo en lo que se refiere a mis sentimientos

- Entonces, ¿no es tan malo como cuenta María en su libro? ¿Ni "un psicópata y un asesino cobarde que no tuvo agallas para matarme de una vez e intenta hacerlo, poco a poco, volviéndome loca... para que sea yo la que me quite de en medio"?
No, no soy tan malo como ella dice. La prueba es que hasta hace dos semanas hemos estado luchando, se supone, por una nueva reconciliación. El libro tiene cosas de juzgado de guardia, aunque yo no voy a ir a los tribunales. Al único sitio al que he ido y corriendo fue al abogado para pedirle que acelerara el proceso de divorcio. ¡Asesino psicópata! Y que yo no paro de llamarla y de agobiarla. Miente. Yo sospeché que podía rehacer mi vida. Pero ahora es imposible. Mi mujer ha destapado la caja de los truenos.

- María Jiménez dice que usted la obligó
Eso tampoco es cierto. Fue ella la que, después de una bronca, llamó a la agencia Efe para decir que se separaba de mí porque me había encontrado con alguien. Y esto también era mentira.

"Mi hijo vio el bolso de una señora
No del todo. Usted ha reconocido que cometió adulterio, ¿no?
Cuando ella dice que mi hijo me ha visto, miente. Mi hijo llegó a mi apartamento-despacho (yo lo usaba mucho más) de Gran Vía (ahora ya de María) y vio un bolso de señora en el saloncito. Yo ni siquiera estaba. Evidentemente, el bolso no era mío, pero yo no estaba allí. Me había ido hacía dos horas a trabajar. Mi hijo, ante las pruebas, se hizo a la idea de que ahí dentro había una señora, y pensó, claro, que su padre también lo estaba. Y un día se lo contó a su madre.

¿Se siente traicionado por él?
Hombre, traicionado no, pero eché de menos que Alejandro no hubiera hablado conmigo. Me hubiera ayudado mucho.

"Mi propio infierno"
- Pero su actuación significa, de alguna forma, que su hijo era consciente del sufrimiento de su madre, ¿no?
Naturalmente, Alejandro vive con ella, pero mi hijo también me ha visto sufrir a mí. Además, a Alejandro tengo que salvarlo, porque es un chico estupendo y porque él no me ha traicionado. Yo fui el que le dije a María: "Sí, sí yo te he engañado. ¿Me perdonas?" Y ella me dijo que sí y puso todas las condiciones. Porque claro, también se le olvida decir en su libro que, además de las casas y además del apartamento en la Gran Vía, y además de todo lo que teníamos, le tuve que dar 90.000 euros (15 millones de pesetas) para que ella aceptara, y sobre todo porque era un pacto, no era una sentencia. Una vez lo recibió, sin embargo, me hizo desalojar inmediatamente la casa de la Gran Vía, ni siquiera me permitió que terminara agosto. No, cogió su dinero y empezó a hacer declaraciones altisonantes sacando el nombre de Alejandro como testigo de mi adulterio. Pero eso sólo fue el principio. Ella ahora me juzga de esa manera tan intransigente y, a veces, tan cruel. Las personas que lean esto pueden decir: "Bueno, éste se quiere salir por los Cerros de Úbeda, ¿no?", pero no es verdad. ¿Qué tengo que decir yo?, ¿Qué María ha sido la mujer de mi vida? Claro que ha sido la mujer de mi vida, si no, ¿a qué viene todo esto? ¿Que María es la mujer que más feliz me ha hecho y que más daño me ha hecho? Claro. Pero eso no significa que yo no haya vivido mi propio infierno.

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