Richard Gere y Carey Lowell se han casado en una ceremonia íntima y privada

Richard Gere, uno de los intérpretes más atractivos que ha dado la gran pantalla, ha abandonado oficialmente la soltería. El actor se ha casado en un ceremonia íntima con su pareja de los últimos años, la ex modelo y actriz Carey Lowell, quien fuera chica Bond en Licencia para matar, y que le convirtió en padre por primera vez pasados los cincuenta años. Los rumores sobre un posible enlace de la pareja surgieron a mediados de esta semana, a raíz de la publicación de la noticia en el New York Post, y la buena nueva ya ha sido confirmada por su portavoz.

Dos invitados de excepción
La privadísima boda se celebró al aire libre, en los jardines de la casa de fin de semana que poseen en Pound Ridge, New York, y ha destacado por su sencillez. Según informa la columnista Cindy Adams en el arriba citado rotativo estadounidense, la pareja se ha dado el sí quiero en presencia de tan sólo dos invitados, su hijo Homer, y Hanna, hija de Carey Lowell, fruto de su matrimonio con el actor Griffin Dunne. Al parecer, los recién casados informaron por teléfono de la noticia a sus amigos y familiares una vez concluida la ceremonia.

Padre a los cincuenta años
Richard Gere y Carey Lowell comenzaron su relación en 1995, después de que el actor se divorciase un año antes de la modelo Cindy Crawford, con la que estuvo casado tres años. El 6 de febrero del año 2000 nació el único hijo de la pareja, Homer James Jigme -Homer por el padre del actor y Jigme significa en tibetano ‘sin miedo’ (el actor es un budista convencido)-, lo que le convirtió en padre novel a los cincuenta años.

Protagonista de una espléndida madurez
Richard Gere parece haber encontrado la estabilidad personal en un momento profesionalmente excelente. Al éxito de Infiel hay que añadir un esperado título que llegará a las pantallas estadounidenses hacia Navidad, la versión del musical Chicago que ha rodado con Catherine Zeta-Jones y Renée Zellweger. Por otro lado, a sus años aún puede presumir de ser conservar su atractivo intacto. Como el bueno vino, ha ido mejorando a través de los años y es protagonista de una espléndida madurez.

Convertido en Sex-symbol en los años ochenta
Convertido en el sex-symbol más cotizado de los años ochenta gracias a su papel en American Gigoló, estatus perpetuado con otros títulos como Oficial y caballero y reanimado, eso sí con un toque de distinción y romanticismo, en Pretty Woman, Richard Gere ha suscitado interés tanto dentro como fuera de la pantalla. Su vida amorosa ha sido portada de revistas en numerosas ocasiones y aunque, hasta este momento, sólo había pasado una vez por el altar, se le han atribuido romances con medio Hollywood: Debra Winger, Uma Thurman o Valerie Kaprinsky, por ejemplo.

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