Bob Hoskins recibió el premio Donostia de manos de Aitana Sánchez-Gijón

Al igual que hicieran en días pasados Dennis Hopper y Jessica Lange, el actor británico Bob Hoskins subió anoche al escenario del Kursaal para recoger el Premio Donostia del Festival de San Sebastián.

"Me gusta este premio porque no me lo dan por ganar, sino por estar, por participar", afirmó poco antes de recibir el galardón de manos de Aitana Sánchez-Gijón.
Hoskins, espontáneo y divertido, recordó algunos de sus trabajos más conocidos e hizo gala de lo que para él es su oficio: "No soy un actor del método. Para mí interpretar un papel es crear sentimientos. Ya sean papeles cómicos o dramáticos, siempre se usa el dolor para hacer reír o llorar. En la comedia se hace reír en cosas que no tienen gracia y en el drama se hace llorar con cosas que suelen ser graciosas. Comedia y drama se alimentan de lo mismo. El truco, mi truco, es que la gente sienta a la vez las dos cosas". Y añadió: "No me interesan nada los hombres duros, me resultan aburridos. Esa fue la razón de que el personaje que finalmente interpreté en Mona Lisa no me pareciera muy atractivo. Yo lo veía de otra manera y así se lo dije a Neil Jordan y así lo cambié. Para mí era un hombre dañado, romántico, uno de esos tipos que se enamora de la mujer equivocada y no puede evitarlo", refiriéndose al filme por el que logró el premio al Mejor Actor en el festival de Cannes y por el que estuvo nominado al Oscar.

En cuanto a la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit, dirigida por Robert Zemeckis -aunque detrás estaba también Steven Spielberg con el que posteriormente trabajaría en Hook-, recordó que para meterse en el personaje le enviaron dos cajas con vídeos de dibujos animados: "Como mis hijos eran pequeñitos, estuvimos dos semanas investigándolos para ver como reaccionaban a ciertas cosas y así obtener la clave que tenía que adoptar en la película".

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