Tom Hanks, protagonista de la tercera jornada del Festival de Venecia

Con dos Oscars a la espalda y una filmografía de chico bueno, Tom Hanks presentó ayer, en el Lido de Venecia, su último trabajo, Camino a la perdición, una película en la que comparte cartel con el legendario Paul Newman, y que se ha convertido en una firme candidata para alzarse con el León de Oro.

Un personaje muy complicado
Rodeado de una gran expectación, Tom Hanks llegó a la ciudad de los canales acompañado por el director de la película, el británico Sam Mendes. Durante la presentación a la prensa de Camino a la perdición, el protagonista de películas tan laureadas como Philadelphia, Forrest Gump o Náufrago confesó que su papel en esta película había sido todo un reto. "Sullivan es un personaje totalmente nuevo para mí, era un desafío. Su dificultad estriba en que es un buen padre y un buen gánster". Y es que esta es la primera vez en la que Tom Hanks hace de villano. "Sé que nunca podré deshacerme de mi pinta de chico bueno, pero es tentador explorar aspectos oscuros de los personajes", comenta el actor californiano.

Trabajar con Paul, un orgullo
Lo cierto es que tras la presentación del largometraje en Venecia, Sam Mendes, el director, fue elogiado por su trabajo. A pesar de que este es su segundo trabajo en el cine, Mendes ya es considerado en Hollywood como uno de los mejores directores del momento, sobre todo tras el éxito de su anterior película, American Beauty. En esta ocasión, el novio de Kate Winslet contó para su película no sólo con el buen hacer del ‘niño bonito de Hollywood’, Tom Hanks, sino con la experiencia del legendario Paul Newman, por lo que el éxito está asegurado.
Hanks está feliz de protagonizar esta película con Newman: "Ha sido y siempre será una experiencia diferente a cualquier otra. Particularmente porque tuvimos mucho tiempo para ensaar y ver a Paul en acción es asistir a un curso exprés de gran interpretación".

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