Antonio Banderas

by hola.com
Si alguien nos cuenta que José Antonio Domínguez llega a Madrid nadie se inmuta. De hecho, se piensa ¿pero no hay cientos de Joseantoniosdomínguez en la ciudad? Sin embargo, si una noticia lleva por título 'Antonio Banderas, en Madrid', la cosa cambia. Porque Antonio Banderas sólo hay uno. Malagueño curtido en Madrid. Soñador empedernido que, con diecinueve años y quince mil pesetas en el bolsillo, se lanzó a la aventura de comerse la gran ciudad. Y no pregunten cómo, pero lo hizo. A grandes mordiscos de celuloide acompañado, en sus primeros pasos, por un manchego genial: Pedro Almodóvar. De Laberinto de pasiones (1982) a Átame (1990) pasaron ocho años de aprendizaje y mucho arrojo.

Cruzó las fronteras con Mujeres al borde de un ataque de nervios y, según dicen los más pícaros del lugar, Madonna le persiguió durante un tiempo por su aire de latin-lover. Él no se dejó embaucar por la fama fácil. Siguió trabajando y cruzó el charco. Se enamoró de Melanie Griffith y construyeron juntos un gran amor. Aquello era Too much

Del Rey del Mambo al Zorro. Antonio Banderas desde Hollywood parece tan cercano... Se embarcó en la aventura de dirigir y los resultados fueron excelentes. Llamó a su productora Green Moon en honor al poeta Lorca porque las raíces no las pierde de vista ni del corazón. Ahora permanece en Madrid finalizando el rodaje de Imagining Argentina. Viste barba pero no para despistar, sino exigencias del guión. Cenó con Almodóvar, porque hay premisas que nunca se olvidan. "Ser agradecido es de bien nacido". Y Antonio Banderas lo es. Hasta la médula.

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