De repartidor de periódicos a magnate

Un roedor le llevó a la gloria. Pero, incluso el tímido Mortimer al que de inmediato Lillian, esposa de Disney, cambió el nombre por el de Mickey, nació en un humilde estudio-garaje.

El 5 de diciembre de 1901 venía al mundo en Chicago -aunque hay una leyenda que le sitúa en la ciudad almeriense de Mojácar- Walter Elías Disney. Hijo de un carpintero, pasó sus primeros años en una granja, aunque pronto se trasladó con su familia a Kansas City, donde compaginó sus estudios con varios y dispares trabajos: repartidor de periódicos, vendedor de bebidas en los servicios ferroviarios de Kansas a Chicago y obrero de una fábrica de jalea, entre otros. Su inclinación por la pintura y el dibujo se mostró ya en aquellos años, en los que se matriculó en varias academias nocturnas y asistió por la noche a la escuela de Bellas Artes.

Mickey, el único dibujo animado con una estrella en el paseo de la fama de Hollywood
La I Guerra Mundial le ofreció la posibilidad de satisfacer sus ansías por conocer nuevos lugares -fue conductor de ambulancias y camillero en Francia- a la vez que plasmaba en el papel todo lo que veía.
Tras un primer contacto con la publicidad, dirigió sus pasos hacia el cine, su gran pasión. El año 1923, en el que llegó a Hollywood junto a su hermano Roy, marcaría el antes y el después. Invirtieron los ahorros que consiguieron trabajando como creadores de viñetas -que publicaban regularmente algunos periódicos- en un estudio de dibujos animados situado en un garaje. Entre sus colaboradores estaba Lillian Bounde, con la que se casó en 1925 y tuvo dos hijas, Diana -la única que le sobrevive- y Shanon, adoptada.

El conejo Oswald fue, como quien dice, el antepasado de Mickey Mouse, rey por antonomasia e icono del imperio Disney.

Una vez que, por determinados problemas, Walt Disney perdió los derechos del primero, ideó la conversión del dibujo: su amigo y colaborador Ub Iwerks fue el encargado de hacer realidad lo que él tenía en mente: transformar el conejo en un ratón. Con el largometraje Steamboat Willie, Mickey se convirtió en toda una estrella -el éxito hizo que la productora rodara 102 películas con él como protagonista entre los años 20 y 40 -la edad dorada de la factoría-, así como publicar tiras cómicas del personaje y libros con sus historietas-.
El ratón Mickey es, a sus 73 años, el único personaje perteneciente al mundo de los dibujos animados, que tiene su propia estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

Creando el mundo de los sueños
Con el reclamo del simpático roedor, Walt Disney fue creando otros tantos personajes e incorporando nuevos avances tecnológicos a sus creaciones. Y llegaron Donald, Pluto, etc., así como los largometrajes cinematográficos: Blancanieves y los siete enanitos (1937) o Pinocho (1940). Ni siquiera el primer fracaso del estudio, Fantasía (1940), consigue que cese en su aventura. Dumbo (1941) y sobre todo Bambi (1942) fueron un fenómeno y La Cenicienta (1950) también fue un éxito. Más tarde vendrían, entre otras, La Dama y el Vagabundo (1955), La Bella Durmiente (1959), Ciento un dálmatas (1961) o El libro de la selva, (1967), el último proyecto en el que participó activamente antes de su muerte. Disney no le dio la espalda a películas protagonizadas por actores, se rodaron por ejemplo Tú a Boston y yo a California (1961) o Mary Poppins (1964).

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