Walt Disney: Cien años de magia e ilusión

Hacer llegar a todos los hogares la magia de una sonrisa. Ese fue el lema de vida de Walt Disney, el dibujante, productor y magnate capaz de crear todo un imperio basado en los sueños: un gran reino de ilusión que le sobrevive aún 45 años después de su muerte, ocurrida el 15 de diciembre de 1966.

Pero, si es cierto que Disney consiguió convertir en realidad un mundo de fantasía repleto de entrañables personajes a cuyo abrigo han crecido decenas de generaciones, también lo es el hecho de que en su camino, nada fácil, tuvo que luchar duramente para evitar la ruina en más de una ocasión.

Hoy, un siglo después de su nacimiento, el mago de Burbank, como se le conoce porque allí construyó sus estudios en 1940, se debate entre su halo de mito y su fama de hombre egocéntrico e inestable, entre la incertidumbre de su lugar exacto de nacimiento y la leyenda de su cuerpo hibernado en una cámara secreta a la espera de adelantos científicos capaces de revivirle -murió de cáncer de pulmón, su cuerpo fue incinerado y sus cenizas reposan en el cementerio Fores Lwn, en Glendale, California, junto a su hija adoptiva, Shanon (fallecida en 1993) y su esposa Lillian, desaparecida en 1997-.

Mickey Mouse, Donald, Goofy, Pluto, Bambi, Blancanieves, Pinocho, la Cenicienta, Dumbo, la Bella Durmiente, entre muchos otros, celebran el cumpleaños de su creador, un hombre que si bien no pasó de ser un dibujante mediocre, se perfiló como perspicaz hombre de negocios al ‘construir’ una empresa que, con el tiempo, ha alimentado el nacimiento de una de las mayores multinacionales existentes dedicadas al entretenimiento, que hoy cuenta con más de 85 mil empleados. Los 32 Oscar conseguidos, ostenta el récord de estatuillas, avalan el trabajo de un hombre que fue un innovador de su tiempo abordando, primera vez, el sonido, el color y las cámaras multiplanos en los dibujos animados.

Más sobre: