Asunción Balaguer, rodeada de sus hijos, recogió los restos mortales de Francisco Rabal en Burdeos

Los hijos de Francisco Rabal, Benito y Teresa, se trasladaron hasta la ciudad francesa de Burdeos para acudir junto a su madre, Asunción Balaguer, a recoger las cenizas del actor murciano en el crematorio de Merignac. La familia consternada por el dolor agradeció a la prensa el cariño que siempre había recibido. Asunción Balaguer, emocionada, manifestó mientras se abrazaba a sus hijos: "Ha muerto como él quería, con alegría, con una sonrisa tras haber brindado con una copita de champán". Balaguer añadió: "No sufrió, es lo único que me consuela"

Rabal falleció en Burdeos, en la misma ciudad que Goya, a quien interpretó en diversas películas, la última titulada precisamente "Goya en Burdeos". Regresaba a Madrid desde Montreal, donde el sábado había recibido el premio de honor y un cálido homenaje por su larga y fructífera carrera cinematográfica.

En la ciudad canadiense fue fotografiado por última vez. Sonriente y satisfecho, el actor español recibía el galardón de manos del productor Fernando Solanas. Nada hacía presagiar que, horas más tarde, el artista sufriría un fuerte ataque de tos y unas crisis respiratoria que acabaría con su vida. "Empezó a toser y a ponerse muy mal y hubo que suministrarle oxígeno. Pero lo rechazó. Entonces, comenzó a ponerse muy blanco y tuvimos que aterrizar de urgencia en Burdeos, y cuando fue atendido allí por los médicos ya estaba muerto", declaró su mujer, Asunción Balaguer, con la que Rabal ha compartido 50 años de su vida. "No sé lo que ha podido ocurrir, estos días estaba muy bien de salud y muy contento por el homenaje, lo único malo es que fumaba mucho", añadió.

Teresa y Benito Rabal viajan a Burdeos para repatriar los restos mortales de su padre
Nada más conocer la noticia del fallecimiento de su padre, Teresa y Benito Rabal partieron de inmediato hacia Burdeos, con el fin de reunirse con su madre y repatriar cuanto antes el cuerpo del actor.

La prefectura de Burdeos dio el visto bueno al traslado de los restos mortales de Paco Rabal, y el consulado español iba acelerando los trámites para que toda la familia pudiera regresar a España cuanto antes con el cuerpo del artista.

Teresa Rabal no podía ocultar su consternación ni reprimir las lágrimas al emprender su viaje. Su marido, Eduardo Rodrigo, explicó como sucedieron los hechos y manifestó la consternación que vivía toda la familia. "Ha sido un mazazo impresionante para todos, para toda la familia, pero también para mucha gente más, para españoles y no españoles".

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