Numerosas fiestas reúnen a los protagonistas de los oscars

La bajada del telón del Shrine Auditorium una vez finalizada la entrega de los Oscar no supone el fin de fiesta; muy al contrario y, mientras las preciadas estatuillas reposan en brazos de sus flamantes nuevos dueños, Hollywood arde en celebraciones post-gala que reúnen a vencedores y vencidos. Como en ocasiones anteriores, este año todo el star system se repartió entre las tradicional fiesta de la famosa revista Vanity Fair que aglutinó a un importante número de rostros conocidos, los saraos organizados por las grandes productoras de la meca del cine, como la Dreamworks o Miramax.

Las fastuosas limusinas que por la noche habían llevado a las grandes estrellas al Shrine Auditorium, tan sólo unas horas después, volvieron a recorrer la ciudad. Eso sí, algunos actores y actrices decidieron cambiar sus vestidos y seguir celebrando la noche con otro modelo, como Penélope Cruz que, soltó su larga melena y se decidió por otro traje de Ralph Lauren, pero esta vez de manga larga.

Primero, y como manda la tradición de los Oscar, hay que pasarse por el baile del Gobernador, más compromiso social que otra cosa pero un acto ineludible para cualquier estrella que se precie. Punto de encuentro de la mayoría de los galardonados es, como decíamos, la fiesta de Vanity Fair en Mortons, un clásico en la noche del año para la meca del cine.

Allí fue la bella actriz española, de nuevo radiante, Angelina Jolie con su padre, John Voight, Anette Benning, Winona Ryder, Rachel Welch, entre muchos otros. Pamela Anderson se ocupó de dar la nota exagerada de la noche. La ex vigilante de la playa no estuvo demasiado acertada en su indumentaria, una cortísima falda vaquera y una camisa blanca anudada a la cintura.

Liz Hurley, como es costumbre, eligió un escotado vestido con abertura lateral. Uno de los grandes protagonistas de la noche fue el ex novio rapero de Jennifer López, Puff Daddy que, apostillado en la barra, jugó con robarle el protagonismo a la reina de la noche, Julia Roberts. Tampoco faltó -ya estuvo el pasado año- Mónica Lewinsky que, a pesar de llevar un vestido negro, no pudo evitar la evidencia de sus nuevos problemas con el peso.

El convite de la publicación In Style, otro de los de prestigio, reunió a lo más granado de Hollywood y destinó todos los beneficios obtenidos a la Fundación Antisida de Elton John. El cantante británico ofreció durante la velada un pequeño concierto al que asistieron Catherine Zeta-Jones y su marido, Michael Douglas. Jennifer López, evitando quizá encontrarse con Puff Daddy, fue otro de los rostros que se dejaron ver, así como el cantante Sting y su esposa. Otra de las fiestas que contó con la presencia de estrellas fue la organizada por la poderosa productora Miramax, que pudo contar, al menos durante un rato, con los protagonistas de la noche: es decir, Russell Crowe y Julia Roberts escoltada por su novio, Benjamin Bratt, del que no se separó en toda la noche. Russell, que no paró de recibir felicitaciones, estuvo conversando con unos y con otros, desde Tom Cruise, con el pelo mucho más corto tras su separación de Nicole Kidman, hasta la cantante Courtney Love.

Javier Bardem intentó evitar tanto glamour y se decantó por la fiesta hispana en honor a la película mexicana Amores perros. Una vez allí, el protagonista de Antes que anochezca prefirió la cerveza al champán. Acompañado por su novia, Cristina Pales, el actor se divirtió hasta altas horas de la noche. Así transcurrió la velada de los Oscar, vencedores y vencidos, artistas y demás personalidades de la industria cinematográfica se pasearon de cóctel en cóctel y de fiesta en fiesta, pasados ya los nervios de la entrega de premios, compitiendo en popularidad y glamour y mostrando la mejor de sus sonrisas.

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