Woody Allen en la semana de la cultura catalana de Nueva York

El director y actor acudió acompañado de su esposa Soon Yi.

Woody Allen ha ejercido como padrino de la Semana de la Cultura Catalana en Nueva York, con su asistencia a un acto en la sede del Instituto Cervantes de la Gran Manzana.

El actor y director asistió al acto acompañado por su esposa, Soon Yi, y cuando entró en la sala en un correcto castellano dijo: "Hola".

La delegación española que recibió al director neoyorquino estaba formada por los Consejeros de Cultura de Cataluña, Jordi Vilajoana, el de Baleares, Damián Pons y el director del Instituto Cervantes de Nueva York, Antonio Garrido.

Este último le entregó al actor un carné de socio de la biblioteca, y se dejó llevar por la emoción del momento exclamando: "Lo hemos conseguido".

Mientras los anfitriones del acto mostraban a Woody Allen la biblioteca del Cervantes, la sala contigua estaba abarrotada de público, por lo que el director neoyorquino bromeo: "No sabía que hubiera tanta dedicación intelectual en Nueva York".

Allen firmó autógrafos, se dejó fotografiar con la gente, y demostró su interés por los canapés con tomate, aceite y jamón e incluso pidió que le guardaran unos cuantos para llevarse a su casa. "Es un placer para mi colaborar con la promoción de la cultura catalana".

"Conocí España hace ya mucho tiempo, pero últimamente procuro visitar Madrid y Barcelona cada año, porque me parecen unas ciudades fascinantes".

Rodar en España
Inevitablemente alguien le preguntó si pensaba rodar una película en Barcelona. "Cuando pongo los pies en una ciudad europea, sea Barcelona, París o Venecia, quedo impresionado y me planteo de inmediato firmar en ese escenario. El problema es que luego no se me ocurre ningún argumento y, por el momento sigue sin ocurrírseme ninguno", explicó Allen.

El cineasta neoyorquino aseguró que una de las películas que más le habían gustado el año pasado era una "llamada algo sobre las mariposas", refiriéndose a La lengua de las mariposas, de José Luis Cuerda.

Woody Allen no se demoró mucho más. "Es que hago falta como público en un partido de baloncesto", se justificó. Iba al Madison Square Garden, donde jugaban los Nicks de Nueva York.

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