El biquini de Ursula Andress, subastado por más de diez millones de pesetas

Christie’s sacó a subasta en Londres algunos de los objetos que han aparecido en las películas de James Bond

by hola.com Una playa, un biquini y una mujer explosiva. Han pasado muchos años desde que se rodara aquella escena de James Bond contra el Dr. No en la que una irresistible Ursula Andress hipnotizara a medio mundo con su encanto y belleza. Ahora, casi cuarenta años después de la primera película del famoso detective (fue filmada en 1962), el biquini que luciera la actriz, que hoy cuenta 64 años, acaba de ser vendido en la casa de subastas Christie’s por más de diez millones de pesetas.

Robert Earl, uno de los fundadores de los restaurantes Planet Hollywood, llamó por teléfono desde Nueva York a Londres, donde se celebraba la subasta, pujó con el resto de los compradores y, finalmente, pagó, nada menos, que 10,6 millones de pesetas. Pero Earl no compró un simple biquini. Aquella prenda de baño, blanca y de dos piezas, causó verdadera sensación en todo el mundo en los años sesenta y, sobre todo, lanzó al estrellato a Ursula Andress, tal y como ella misma ha reconocido estos días: "Mi aparición en la película, luciendo el biquini en aquella maravillosa playa, me hizo famosa en el mundo como chica Bond y me concedió la libertad de poder elegir futuros papeles".

Un Aston Martín, vendido por 37 millones de pesetas
La famosa casa de subastas Chistie’s puso a la venta, además del biquini de Andress, numerosos objetos utilizados en las películas del agente 007: pistolas, relojes, balas de James Bond y el hombre de la pistola de oro y distintos artilugios que llamaron poderosamente la atención de los compradores, que se gastaron, una gran suma de dinero. Sin embargo, de entre todos los objetos, destacó, sin duda, el coche que utilizó Pierce Brosnan en Goldeneye, un Aston Martín fabricado en 1965 que fue vendido por 37 millones de pesetas al dueño de una empresa de ordenadores. El comprador quiso, de esta forma, dar una sorpresa a su esposa en el día de San Valentín aunque también lo hizo por otros motivos: "Tenía dos razones para comprarlo: es un gran regalo para mi mujer y, además, es una excelente publicidad para mi negocio".

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