Don Juan Carlos I, Rey de España, es también Rey de Jerusalén, un título heredado de sus antepasados desde la edad Media.
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El título de Rey de Jerusalén emparentó con la realeza española cuando Pedro III de Aragón contrajo nupcias con la nieta de Federico II.



21 DICIEMBRE 2004
En Navidad, mientras el belén aguarda junto al árbol cargado de adornos, las miradas convergen, como es lógico, hacia la tierra donde nació y transcurrió la vida de Jesús.

El Niño nació en Belén, cerca de Jerusalén, esa ciudad, llamada santa, donde Cristo entró triunfante algunos años después. Pero el Reino de Jerusalén no se constituyó hasta el 22 de julio de 1099, como consecuencia de la Primera Cruzada. Fecha en la que Godofredo de Bouillon ascendió al trono. A él, la tradición le atribuye el primer volumen de leyes, redactado por su corte, así como el Livre du roi, otro cuerpo jurídico de su reinado, que se conserva aún en nuestros días... Se había instituido el Reino de Jerusalén en un breve, pero intenso, periodo.

Federico II, Rey de Jerusalén
Tan sólo un año después de convertirse en Rey, en 1100, don Godofredo falleció. No obstante, con él no fenecieron los ideales monárquicos y lo sucedió Balduino. Pasaron los años y Federico II de Alemania, al contraer matrimonio con Constanza de Aragón, se hizo con el título de Rey de Sicilia. Esa isla, bañada por varios mares, pequeña, pero al mismo tiempo majestuosa, encontró en Federico a un Rey humanista, sabio, amante de las artes y también del ocio. De un ocio razonable. Para él lo fue la caza y el ajedrez. Sus méritos han trascendido a la Historia como el artífice de la restauración de los Estados Sicilianos. Luchó y negoció con los turcos y así obtuvo el Santo Sepulcro, donde se depositó brevemente el cuerpo de Cristo, después de su muerte. Corría el año 1229, cuando Federico, excomulgado varias veces, por no cumplir su voto de cruzada, con una vida llena de contrastes, de luces y de sombras, se autoproclamó Rey de Jerusalén.

El título llega a España
Después de su muerte, acaecida en 1250, su título de Rey de Jerusalén emparentó con la realeza española del momento -Pedro III de Aragón contrajo nupcias con la nieta de Federico II. Fue el primer capítulo de su historia unida a la de la Corona española.

Al recorrer la Capilla Real de Granada, el visitante se encuentra con unas palabras, que encierran todo un tiempo de nuestra historia: “Esta capilla mandaron edificar los muy católicos don Fernando y doña Isabel, rey y reina de las Españas, de Nápoles, Sicilia, Jerusalen...”.

El 20 de abril de 1761, Su Majestad el rey Carlos III, firma el Reglamento de Montepío para la fundación y establecimiento del Monte de Piedad. Era una institución que España cuidó con esmero, porque, con ella se brindaría protección y asistencia a las viudas y a los hijos de quienes habían dado sus vidas. El documento no puede ser más elocuente: “Yo, Carlos (...) Rey de Jerusalén...”.

Don Juan Carlos I, Rey de España, es también, como sus antepasados, Rey de Jerusalén. Y, por qué no decirlo, Rey de dos reinos.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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