Winona Ryder

Duende o hada revoltosa. Winona Ryder nació en el seno de una familia hippy. Vivió su infancia en una comuna sin electridad, compartiendo sus primeros días con personajes de la contracultura norteamericana como el poeta Allen Ginsberg o Timothy Leary. Su madre inauguró un pequeño cine en el que Winona descubrió, con los ojos grandes de una niña inquieta, hacia dónde quería viajar: transpasar la pantalla y alojarse en ella mientras niñas y niños de todo el mundo, con ojos de aventura, contemplasen sus películas. Logró su sueño.

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28 Octubre 1971
Winona, Minnesota
Horóscopo : Escorpio

Hasta los diez años vivió con sus padres, Michael y Cindy, en una comuna de Carolina del Norte. Luego, la familia se trasladó a Petaluma (localidad cercana a San Francisco). Allí la pequeña Winona (algo acomplejada debido a las burlas de sus compañeros de estudios por su extraño físico) se matriculó en el American Conservatory Theater. En 1986 le llegó su primera oportunidad en la gran pantalla. El cineasta David Seltzer vio en ella a la actriz que necesitaba para Lucas. Cuando la llamó para preguntarle que cómo deseaba aparecer en los créditos, a Winona se le ocurrió Ryder, en honor al músico Mitch Ryder (uno de los favoritos de su padre). En ese mismo momento nació una estrella: Winona Ryder. Y una curiosidad: para aquella película se tiñó el pelo de oscuro. Porque el color original de su pelo, por mucho que haya estado durante años haciéndonos a la idea de una Winona morena, es rubio.

Tan joven empezó a despuntar en el Séptimo Arte que no supo digerir bien las magias y las trampas del Hollywood loco. A los veinte años sufrió una profunda depresión. Y aunque en ocasiones el amor le iluminaba el rostro entero (como la relación con Johnny Deep quien aún lleva en su bíceps tatuado la leyenda "Wino Forever"), las rupturas la hacían terriblemente vulnerable.

En cuanto a su carrera ella siempre insiste en asegurar que sólo escoge los papeles que le gustan, independientemente de que se trate de películas de cine comercial o independiente. En los noventa tuvo suerte con sus elecciones. Y eso se hace evidente con el número de nominaciones y premios que obtuvo. Ha estado nada menos que dos veces nominada al Oscar: en 1993, como Mejor Actriz Secundaria por La edad de la inocencia; la segunda ocasión, cuatro años más tarde, por su papel de Jo en Mujercitas; también los Globos de Oro se acordaron de ella: en 1990, por Sirenas y en 1993, de nuevo, por La edad de la inocencia. Sin embargo, nunca pudo llevarse ninguno de estos galardones a su casa.

El siglo XXI no parece haberle traído por el momento excesiva suerte. Ha roto su relación con Matt Damon, dos de sus últimas películas Otoño en Nueva York e Inocencia interrrumpida fueron un fiasco en la taquilla; en diciembre del 2001 fue sorprendida en unos almacenes de Berverly Hills robando. No obstante, Winona tiene tablas y estilo como para levantarse... y remontar.
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