Robert de Niro

Robert de Niro es el actor que todo director quisiera tener en sus películas. Inteligente, intuitivo, implacable, tierno... Robert de Niro aparece como una combinación de fuerza y fantasía al servicio del Séptimo Arte. Todo un lujo.

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17 Agosto 1943
Nueva York, EEUU
Horóscopo : Leo

Nació en el Greenwich Village. Su casi patológica timidez le valió el apodo de Bobby Milk. Pero Robert de Niro, casi adolescente, decidió que nada mejor que la interpretación para alejarse de ese nombre... Nadie más neoyorquino que él (con la salvedad, tal vez, del maestro Woody Allen). A los dieciséis años ya era profesional de la interpretación por el círculo de Broadway. De las candilejas pasó al celuloide de la mano de otro grande: Brian de Palma y sus juegos malabares con la cámara. Pero la juventud no le dio tanto juego hasta que no cumplió los treinta y encontró otro padrino, Martin Scorsese, con el que rodó Malas calles, un retrato del Little Italy, que tomaba elementos del cine negro y del neorrealismo italiano. Robert de Niro, según sus miles de incondicionales, se muestra en este largometraje en estado puro, grandioso, con una energía y fuerza difícil de resistir.

A partir de su interpretación, codo a codo con Harvey Keitel, comenzó la lluvia de premios y reconocimientos. Primero, el Premio de los Críticos de Nueva York. Después, el Oscar como secundario por El Padrino II; y, por último, dos nominaciones consecutivas en los años 1976 y 1977 por Taxi Driver y El cazador.

La década de los ochenta la inició de manera inmejorable: llevándose el Oscar al Mejor Actor Protagonista por su interpretación en Toro Salvaje. La manera en la que se metió en la piel de Jack La Motta le valió para conservar, por siempre, la aureola del actor con el que siempre han soñado todos los directores.

Después, ha seguido apostando por lo suyo: la interpretación arriesgada que se financia a base de películas más comerciales, a las que siempre aporta el toque De Niro. A su amor por la vida misma, que se ha materializado por los grandes y sonados romances que han jalonado su carrera, se une el amor a su ciudad, Nueva York. Tras el 11S, Robert de Niro fue de los que se pusieron manos a la obra y decidieron devolver a la Gran Manzana su esplendor y agitada vida cultural. Puso en pie el festival de TriBeca y quiso así devolver al cine todo lo que el cine le había aportado... Sueños y sabiduría.
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