José Ortega Cano

Dicen de él que su toreo es jondo. José Ortega Cano es uno de los diestros que más ha sufrido en la plaza. Su carrera ha estado jalonada de éxitos y "cornadas internacionales, porque tengo cicatrices de todos aquellos países en donde se ofrecen corridas de toros". Ortega Cano ha llenado su vida de pasión, una pasión que se vería 'truncada' tras el fallecimiento de Rocío Jurado, la mujer de su vida. 

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Rocío Jurado

18 Septiembre 1944

Chipiona, Cádiz

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26 Diciembre 1953
Cartagena, España
Horóscopo : Capricornio

Ortega Cano última hora

Nació en Cartagena aunque vivió, desde niño, en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes. Antes de cumplir los veinte años hizo su debut en la antigua plaza de Vistalegre, con Frederic Pascal y Juan Lucas. La alternativa llegó en 1974, en Zaragoza, con José María Manzanares de padrino. La confirmación tardó cuatro años en llegar, con Antonio Rojas y Lorenzo Manuel Villalta.

A partir de ahí, José Ortega Cano sufrió un calvario de cornadas espectaculares, como la acontecida en plena feria de San Isidro, en 1979. Cinco años más tarde, el diestro recibe un grave puntazo en el pecho en la plaza de Las Ventas. Pero la pasión por el mundo del toro es irrefrenable y, cómo no, le aporta un buen cúmulo de satisfacciones. Una temporada especialmente feliz y plena fue la de 1986. Vive por partida doble el reconocimiento de salir por la Puerta Grande de la plaza de Las Ventas.

Por fin, tras más de una década como profesional, Ortega Cano comenzó a ascender puestos en el escalafón, hasta llegar a alcanzar una de las primeras posiciones. Los críticos valoran su forma sobria y concienzuda de enfrentarse al toro. El diestro regala a los aficionados tardes de gloria junto a César Rincón y Julio Robles.

Si a fuerza de tesón e intenso trabajo la faceta profesional parecía llenarle de satisfacción, 1995, más concretamente el 17 de febrero de ese año, supuso un momento único para Ortega Cano: el matador se casaba con una de las voces más prodigiosas de España, Rocío Jurado. Se casaron muy enamorados y así permanecieron, a pesar de las adversidades con las que hubieron de enfrentarse, durante años.

En 1998, José Ortega Cano decidió decir adiós a los cosos. No aguantó mucho el matador lejos de las plazas, tan sólo dos temporadas. Durante este tiempo de relativo sosiego, Ortega Cano se dedicó, exceptuando alguna feria ocasional, a sus hijos adoptivos: José Fernando y Gloria Camila, dos niños colombianos huérfanos de padre y madre a los que el diestro y la tonadillera adoptaron en 1999.

Sin olvidar lo que fue y con ganas de volver a sentir la adrenalina de ponerse delante de un toro, el Cartagenero volvería para ‘despedirse’ a lo grande de los ruedos españoles enfrentándose en solitario a seis toros en el Palacio de Vistalegre, la misma plaza, esta vez renovada, que le vio convertirse en matador. El 8 de diciembre se despediría del público mexicano y reaparecería, de nuevo en el 2005, pero esta vez fugazmente y sufriendo una cornada en la madrileña plaza de Getafe donde acabaría cortando dos orejas.

Pero la vida quiso que José Ortega Cano recibiera la cornada más fuerte de su vida fuera de la plaza. A su mujer, la gran Rocío Jurado la diagnosticaron en 2004 un cáncer de páncreas y las plazas quedaron en un segundo plano para Ortega, que se dedicó por entero al cuidado de la chipionera. El diestro no se separó de su esposa ni un solo segundo y viajó junto a ella a Houston, donde recibió durante unos meses tratamiento. Dos años después del diagnóstico, la voz de ‘la más grande’ se apagó para siempre y el 1 de junio de 2006, Ortega perdió a la mujer de su vida.

El torero nunca volvería a ser el mismo, y con el continúo recuerdo de Rocío en la memoria, José se entregaría por completo a la educación y cuidados de sus dos hijos en común, tal y como hubiera querido que lo hiciera Rocío.

Lejos de la plaza y afincado en Yerbabuena, la finca sevillana en la que Ortega y Jurado construyeron un hogar, Ortega no se ha desvinculado por completo de los toros, pues allí ejerce de ganadero.

Pero si no fueron suficientes las cogidas en los ruedos ni las cornadas de la vida, a Ortega la vida le depararía una más, la más fuerte desde la muerte de Rocío, un grave accidente de tráfico. El 29 de mayo de 2011 José colisionaría frontalmente contra otro vehículo cuyo único conductor fallecería en el acto en kilómetro 28 de la carretera A-8002 en la provincia de Sevilla. El ganadero sería trasladado de urgencia al Hospital sevillano Virgen Macarena donde actualmente permanece ingresado.

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