Todo lo que necesitas saber sobre el bótox

La toxina botulínica, más conocida por su nombre comercial, es uno de los tratamientos médico-estéticos más demandados

La toxina botulínica se ha convertido en una de las 'estrellas' de la medicina estética, y sigue siendo uno de los tratamientos más demandados y realizados en las clínicas. Seguro que has oído hablar de ella, o en concreto, del 'bótox'®, el nombre comercial y marca registrada que le dio uno de los laboratorios que la elaboran a la toxina tipo A, que es la que se utiliza en estética. Por ello, hemos querido acercarnos a este procedimiento para conocer más sobre él, sus pros y sus contras, su buena y su mala fama... todo lo que hay detrás de esta 'sustancia mágica' con la ayuda y la opinión experta de varios médicos estéticos.

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¿Qué es?
Y lo primero que tenemos que aclarar es qué es exactamente. “Es un producto que relaja parte del las fibras de los músculos en los que se inyecta para disminuir la potencia de su contracción. Actúa evitando la comunicación entre los nervios que envían la orden de la contracción y los propios músculos, para disminuir la actividad de estos últimos. Esto evita parte de los pliegues de la piel que se producen por un exceso de potencia en los músculos de la mímica facial y atenúa o hace desaparecer las arrugas”, nos explica la doctora Gema Pérez Sevilla, cirujano maxilofacial y jefa de la unidad de Medicina y Cirugía Estética del Instituto Médico Láser de Madrid. El doctor Rubén García-Guilarte, cirujano plástico y estético, y miembro de la SECPRE, nos explica además su origen: “Es una proteína que se produce por una bacteria que se llama clostridium botulimun que, al llegar a la unión neuromuscular lo que bloquea es la acción del nervio sobre el músculo, evitando así la contracción muscular”.

¿Por qué se usa en estética?
Durante los años 70, el doctor Alan B. Scott comenzó a inyectarlo en el entrecejo de los pacientes afectados de estrabismo, dándose cuenta de que también mejoraban las arrugas del entrecejo de dichas personas, iniciándose así su trayectoria en estética y los consiguientes estudios para su uso en medicina estética.

Usos en estética
Y una vez que conocemos su origen y cómo actúa, tal vez te plantees cuáles son sus principales usos en estética. Seguro que has oído alguna vez que ésta o aquélla celeb se ha puesto bótox, pero no tienes claro dónde o con qué objetivo. “El principal uso es la corrección de las arrugas de expresión, a nivel de entrecejo, patas de gallo y frente”, nos explica el doctor Toni Raja, de la Clínica Londres. Así, fundamentalmente se emplea para corregir las arrugas “del tercio superior de la cara”, como nos precisa el doctor Chamosa, médico especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, quien añade que, por ello, “está indicada para aquellas personas que gesticulan mucho y producen arrugas de expresión”. Con su aplicación, “se consigue relajar la expresión facial a nivel de los ojos, así como mejorar las arrugas de la frente”, apunta el doctor García-Guilarte. De forma muy práctica, para entender cómo funciona, hay que mirarse frente a un espejo y poner cara de enfado, reír o fruncir el ceño: las arrugas que aparecen sí que pueden ser mitigadas con la infiltración de esta toxina.


¿Tiene efectos secundarios?
Aunque se lleva usando desde hace años en medicina estética, lo cierto es que aún va ligado a algunos estigmas que pueden hacer dudar a un potencial paciente a la hora de utilizar el bótox. Y es que se habla de sus posibles efectos secundarios, entre ellos ese tan comentado de que afecta a la expresión natural del rostro. Los resultados deben conseguir un aspecto natural y relajado y no una expresión congelada. Los problemas que pueden surgir son las asimetrías y movimientos poco naturales, visibles al gesticular o estornudar, por ejemplo. Pero las posibles complicaciones son reversibles, lo que hace que se trate de un procedimiento muy seguro, explican las Dras. Elia Roó y Berta Pérez, miembros de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

“El bótox es un producto buenísimo, se pincha muchísimo y los resultados son buenísimos, pero como en todo hay quien es más exagerado y deja resultados totalmente artificiales”, explica el doctor García-Guilarte. “La inyección en el sitio erróneo puede producir efectos extraños de expresión facial”, añade el doctor Chamosa. “Cuando se inyecta en el entrecejo y el paciente tiene una anatomía poco común o no sigue las instrucciones post inyección podría difundir al músculo elevador del párpado superior y tener dificultad para abrir el ojo de manera transitoria”, puntualiza la doctora Pérez Sevilla.

La importancia de elegir bien al profesional médico
En lo que inciden los expertos es en la importancia de elegir un profesional de reconocido prestigio. “Considero que los efectos secundarios sólo dependen de una mala praxis. Inyectado por profesionales, el único problema habitual podría ser la aparición de pequeños hematomas”, nos explica el doctor Toni Raja, además de cefaleas o dolores de cabeza transitorios tras la inyección, que se pueden mitigar con analgésicos. En los comienzos, en torno al año 2002, cuando se popularizó y su éxito creció como la espuma, se llegó a inyectar en lugares inadecuados (hasta en peluquerías o gimnasios) y por personas no cualificadas. Hoy en día es una sustancia permitida y regulado su uso.

¿Está contraindicado en alguna situación?
Además, hay que tener en cuenta que hay algunos casos en los que su uso está contraindicado, como en las enfermedades sistémicas neurológicas, en el embarazo y la lactancia, o en casos de hipersensibilidad o alergia a la albumina del huevo y ciertos fármacos.

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¿Cuántas sesiones son necesarias?
“El tratamiento es muy rápido, dura unos 15 minutos, y normalmente se cita al paciente al cabo de 15 días por si hiciera falta un retoque”, nos explica el doctor Toni Raja. “Tras la petición de la cita y la visita, se realiza el marcado de los puntos de inyección, adecuados al tipo de músculo de cada paciente. Se establece la dosis y se realiza la inyección con agujas, previa desinfección de la zona. El tratamiento se realiza en una sesión y ocasionalmente algunos pacientes pueden requerir un retoque cuando pasan dos semanas”, añade la doctora Pérez Sevilla sobre el tratamiento. “Con una sola sesión es suficiente, aunque como la revisión del efecto es a las dos semanas, ocasionalmente se inyecta alguna unidad más para mejorar el resultado”, coincide el doctor García-Guilarte.

¿Es un tratamiento inmediato, se ven pronto sus efectos?
La mayoría de los expertos coinciden en que los efectos aparecen al cabo de cuatro días, normalmente y tiene su pico máximo entre el día 14 y el 20.

¿Cada cuánto tiempo se reaplica?
Según nos explican, los efectos duran en torno a cuatro meses, aunque todo depende del paciente. “Depende de la potencia muscular del paciente y del grupo muscular que se trate, pero lo habitual es reaplicarlo cada 6 meses de media”, explica la doctora Gema Pérez. “El efecto máximo del bótox es desde el día 15 hasta los 3 meses. A partir de ahí empieza a decaer su efecto y a los 5-6 meses prácticamente ya no hay efecto alguno”, puntualiza el doctor García-Guilarte. “Lo normal es inyectar dos veces al año”, añade el doctor Chamosa.

Otras aplicaciones no estéticas
Al margen de su uso estético, lo cierto es que la toxina botulínica también tiene otros usos médicos, y se ha demostrado su eficacia en los casos de hiperhidrosis o sudoración excesiva o para tratar el bruxismo, por citar sólo dos ejemplos. “Cada vez más cirujanos orales y maxilofaciales utilizan la toxina botulínica gracias a que tiene pocas contraindicaciones, permite evitar cicatrices y reduce en gran medida el dolor muscular facial”, comenta la doctora Dolores Martín Pérez, jefa del servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Fundación Jiménez Díaz.

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