16 JULIO 2013

Guía básica de la limpieza de la piel

Leonor Prieto, directora científica de La Roche-Posay, aclara las dudas y mitos más comunes sobre la limpieza del rostro

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Es el paso fundamental de una piel sana. La limpieza de la piel se convierte en un paso ineludible para presumir de cutis. Y, sin embargo, igual que le dedicas todo el tiempo necesario al maquillaje de la piel, no siempre le prestas la atención necesaria a su limpieza. Leonor Prieto, directora científica de La Roche-Posay, aclara las dudas y mitos más comunes sobre la limpieza del rostro

1. Las pieles sensibles no deben abusar de los productos limpiadores, ya que pueden irritarlas aún más
Lo importante es que el producto se adapte a sus características: limpiadoras suaves, elementos calmantes, tests de tolerancia en pieles sensibles, etc. Debe de estar formulado para aplicarse suavemente sin agredir la piel, es decir, que pasando ligeramente el algodón sea capaz de eliminar las impurezas sin frotar, ya que la fricción mecánica también irrita la piel.

2. Los tónicos, ¿irritan la piel?
No todos los tónicos son astringentes o llevan alcohol, hay que elegir el más adecuado al tipo de piel. En el caso de las más sensibles, las aguas termales son una buena alternativa, ya que tienen más elementos calmantes, antiirritantes y suavizantes.

3. Utilizar una leche desmaquillante en una piel con acné, aporta más grasa y, por tanto, provoca más granos.
Una leche limpiadora, si está testada como "no comedogénica", no favorece a la aparición de granos. Pero es verdad que a cada piel le gusta una textura concreta. Las fórmulas que más agradan son las de “limpieza al agua”, geles espumantes o espumas que se eliminan con agua y dan sensación de pureza y frescor. Importante que no contengan tensioactivos irritantes, que pueden provocar un efecto rebote.

4. El exfoliante ¿demasiado agresivo para las pieles grasas?
Una vez por semana podemos aplicar un exfoliante que nos va a dejar la piel más suave y lisa, además de favorecer la eficacia de las cremas de tratamiento. Eso sí, es importante que las partículas exfoliantes estén diseñadas para arrastrar las células muertas de forma eficaz, pero no agresiva.

5. Sólo hay que mezclar con agua los productos limpiadores que así lo indiquen
Para desmaquillar, cuanta menos agua, mejor. Sólo debemos desmaquillar con agua aquellos productos de limpieza que así lo mencionan. En estos casos es preferible el agua “tibia”. Una vez completada la limpieza, una vaporización de agua termal aporta frescor, suavidad e hidratación y favorece la absorción de la crema de tratamiento.

6. Tras la limpieza, el manto hidrolipídico desaparece, por lo que la piel debe descansar unas horas antes de aplicar otro tratamiento
Esta apreciación no es del todo correcta. Sólo ocurre con los jabones que no están preparados específicamente para ser productos de limpieza del rostro. Por ello es importante utilizar siempre productos de limpieza adaptados.
También existen en forma de "pastilla" que llevan limpiadoras respetuosas para la piel.

7. A la hora de desmaquillarnos, es necesario dar varias pasadas hasta que eliminemos todos los restos
Si nos hemos maquillado, a veces necesitaremos repetir la operación hasta que el algodón salga limpio. Si el producto es bueno, la fórmula es equilibrada y está adaptada al tipo de piel la limpieza no es agresiva. Una cosa es eficaz y otra agresivo. El limpiador debe de estar formulado para respetar la integridad de la piel, eliminando las impurezas, las células muertas y respetando el manto ácido y el equilibrio fisiológico de la piel.

8. Tónico tras la leche limpiadora, ¿sí o no?
El tónico juega un doble papel en la limpieza del rostro: por un lado, acaba de eliminar los restos de leche limpiadora mezclada con impurezas que hayan podido quedar en la piel, ya que el algodón no arrastra del todo. Y por otro, cuando la piel ya está limpia, su función es proporcionar luminosidad, suavidad, calma, frescor, vitalidad. Lo ideal, por tanto, es aplicarlo dos veces. La primera con un suave masaje, y la segunda por medio de ligeros toques. En caso de quedar exceso en la piel, presionar suavemente con un pañuelo de papel.

9. ¿Es mejor elegir tónicos sin alcohol?
Los tónicos con alcohol prácticamente se restringen a las pieles grasas, ya que en éstas aportan sensación de frescor y ligereza a la fórmula. Aún en estas pieles, la cantidad de alcohol que se pone es muy pequeña. Para el resto de pieles generalmente no se recomiendan y por supuesto, para las sensibles o con un determinado problema, siempre tónicos calmantes sin alcohol o aguas termales.

10. Las toallitas limpiadoras ¿buenas aliadas?
Generalmente no contienen muchos elementos limpiadores, por lo que la limpieza puede no ser tan completa. Suelen llevar más conservantes, dado que una vez que se abren, tienen más contacto con el exterior. Además, hay que frotar más que si se aplica con la mano o con el algodón para desmaquillar, por lo que no todas las pieles las soportan, sobre todo las más sensibles. Son recomendables en casos puntuales, como una opción rápida.

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