27 ENERO 2012

Dietas: claves para mantener tu apetito bajo control

Hay una serie de trucos para intentar mantener el peso ideal evitando tentaciones

Comenzaste el año con el firme propósito de decir adiós a esos kilos de más, cuidando tu alimentación y siguiendo una dieta equilibrada. Ya has podido comprobar que no es tarea fácil, pues pese a que los expertos recomiendan realizar al menos 5 comidas diarias y en menores cantidades, debido al ajetreado ritmo de vida, no siempre es posible hacerlo y es entonces cuando el apetito nos juega malas pasadas y picamos entre horas... ¡deshaciendo todo el camino andado!
Y es que comer es un placer y es complicado, sobre todo, mantenerse y ser constante. Pero hay pequeños trucos que pueden echarte un cable. Para que el hambre no estropee el esfuerzo de toda una semana de dieta, Clínica Opción Médica propone algunos trucos que te ayudarán a engañar al cerebro para tener menos sensación de apetito.

1. Comer en platos pequeños, de postre. La expectativa que se crea es de comerse un plato lleno de comida. Seguro que en alguna ocasión nos hemos encontrado con la situación de ir a un restaurante donde nos ponen unos platos muy grandes con una cantidad muy pequeña de comida. Nos traen cinco o seis platos, pero la sensación que nos queda es de haber comido muy poco, cuando en realidad la suma de las pequeñas cantidades es igual o mayor que si nos hubieran presentado dos platos normales. Jugando con estas percepciones podemos engañar al cerebro, presentándole platos llenos, pero estos platos son más pequeños.

2. Comer despacio. Dedicar un mínimo de 20 minutos a cada comida principal, es decir, mediodía y noche. Éste intervalo de tiempo, 20 minutos, es el que necesita el cuerpo para activar la señal de saciedad estómago-cerebro, a través de una hormona llamada leptina. Está claro que se puede ignorar voluntariamente y seguir comiendo, pero debemos ser más listos que el hambre y aprovechar las señales fisiológicas de nuestro organismo.

3. Utilizar cubiertos pequeños, de postre. Así al pinchar los alimentos cogeremos menos cantidad, y tardaremos más en terminarnos el plato. Es un sistema para llegar antes a los 20 minutos, dándole tiempo al organismo a activar la señal de saciedad.

4. Masticar muy bien, fundamental. Si ayudamos al cuerpo a hacer mejor la digestión, el estómago tendrá que trabajar menos. Es importante que los alimentos lleguen al estómago el máximo de triturados posible, así nos aseguramos una digestión más ligera. Por otro lado, los alimentos en forma pastosa, como los purés, tardan más en pasar de estómago a intestino, fomentando una mayor sensación de saciedad y más duradera.

5. El agua, el mejor acompañante. El agua es el único alimento totalmente acalórico y podemos beneficiarnos de ello. Como ocupa espacio en la cavidad gástrica, podemos llenar antes el estómago, pero sin sumarle calorías.

6. Alimentos con fibras. Comer alimentos altos en fibra en todas las comidas, como verduras u hortalizas. La fibra tiene la capacidad de hincharse una vez está dentro del estómago. Este hecho nos beneficia, ya que si introducimos un poco de fibra en todas las comidas, nos sentiremos más saciados con menos alimentos debido a que la fibra ocupará más espacio.

7. Ojo con el picoteo. Si aparecen ganas de picar, optar por productos altos en proteínas. La proteína es el nutriente más utilizado en el organismo para realizar diversas funciones, así que si nos excedemos con algún nutriente, éste es el más adecuado. Es necesaria mucha proteína para llegar a acumularla en forma de grasa, antes se empleará para otros requerimientos.

8. Ten tu tiempo ocupado. Intenta llenar el tiempo de manera adecuada para evitar el “hambre de aburrimiento”. Cuando estamos ocupados trabajando o realizando alguna actividad que nos gusta, no nos acordamos del hambre. Pero cuando no estamos haciendo nada, el pensamiento de hambre se cuela y parece que no hay manera de eliminarlo hasta que se come algo. Para evitar esta falsa sensación de hambre debemos realizar actividades que nos distraigan.

9. Comer en un ambiente tranquilo. El hecho de dedicarle tiempo y espacio a las comidas ayuda a ser más consciente del momento de la ingesta. Esto asegura que a la media hora no volvamos a tener hambre, ya que si no prestamos atención ni al plato ni a la masticación, es posible que el cerebro no procese ni registre de manera adecuada el momento de la comida, y al poco rato nos vuelva a pedir porque cree que aún no ha comido.

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