¿Por qué aumentan las cifras de sobrepeso?

Los hábitos de vida y alimenticios influyen sobremanera en los índices de obesidad

 

Los índices de personas obesas en el mundo no paran de incrementarse. Y es que parece constatarse que nos sobran kilos. Pero, ¿por qué nos hemos vuelto ‘gordos’? La primera respuesta que se nos viene a la mente es que comemos demasiado. Y de hecho, se puede pensar que sí, comemos demasiado… pero sólo si tenemos en cuenta la energía que gastamos; he ahí la diferencia, pues no siempre ha sido así.
Hay que pensar en nuestras bisabuelas, alrededor de 1900 (lo que tampoco es irse muy atrás), que comían 500 calorías diarias más que nosotros y que tenían probablemente un peso perfecto, sin padecer ni obesidad ni sobrepeso. ¿La razón? Muy simple: no tenían coche, ni calefacción ni un supermercado a la vuelta de la esquina. Se movían, caminaban, luchaban contra el frío… todo lo cual consumía con creces esas 500 calorías.
En realidad, tenemos un aporte calórico un 30% menor que el de hace 30 años, cuando el sobrepeso y la obesidad afectaban a un 14 o un 15% de la población (años setenta). Hoy afectan a un 55 o un 65% de la población.

No gastamos lo suficiente
Nuestras necesidades de base, como las contracciones cardíacas o los movimientos respiratorios, consumen extremadamente pocas calorías, poca energía. El grueso de nuestro gasto de calorías afecta a dos funciones:

  • El mantenimiento de nuestra temperatura corporal en 37ºC. Si pesas 70 kg, representa el equivalente de una masa de 70 litros de agua. Si hubiera que mantener un puchero en el fuego a esa temperatura las 24 horas del día, ¡imagínate la factura! Y esa es exactamente la energía necesaria para mantenernos vivos. Por eso los animales de sangre fría, como las serpientes, pueden comer una sola vez por semana. Y como hemos inventado la climatización y la calefacción, disfrutando permanentemente de un confort térmico, no necesitamos invertir calorías en calentarnos o refrescarnos.
  • Nuestra actividad física. Los transportes, y evidentemente el coche en particular, han cobrado tal protagonismo en nuestra vida diaria que vamos de parking en parking, de casa a la oficina o al cine. Y se llega a auténticas aberraciones. ¡Hay ciudades en Estados Unidos en que la media de la población camina menos de cien metros diarios! En resumen, que si en lugar de las 2.000 calorías diarias necesarias optas por ingerir las 3.000 de nuestros abuelos, deberías intentar hacer lo que ellos: quitar la calefacción, ocuparte en el jardín o en donde sea y dejar el coche aparcado.

Tiempo entre fogones
Nuestras bisabuelas dedicaban 20 horas semanales a cocinar; se molestaban en variar los menús, en preparar platos que llenaran mucho. Ahora no disponemos de más de tres horas por semana para cocinar. Es, por tanto, normal que tendamos a los platos preparados, a legumbres en lata, charcutería o quesos. La industria alimentaria no se equivoca, somos consumidores que tendemos a lo que “está rico”, es decir, generalmente a “azúcares y grasas”.
No estamos dispuestos a renunciar al confort para vivir en las condiciones de hace un siglo; y como tampoco estamos dispuestos a hacer deporte y a ponernos a régimen, ya hay más de mil millones de personas con sobrepeso en todo el mundo. Y pronto seremos dos mil millones. Por primera vez en la historia, en 2004 el número de personas con sobrepeso u obesas superó al de víctimas de malnutrición.
Según las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), podría haber dos mil millones de personas con sobrepeso en 2015, una cifra que da que pensar. Las gordos u obesos han sobrepasado el millardo de individuos mientras que, según Naciones Unidas, la población que sufre malnutrición han pasado en 20 años de 920 millones a 800 en la actualidad. Al mismo tiempo, la población ha crecido en 1.600 millones de individuos.

Cuidado con la salud
El sobrepeso es un factor de riesgo importante: hay casi 2,5 veces más personas tratadas por hipertensión arterial entre la población con sobrepeso, y 4 veces más entre los obesos, que en la población general. Y dos veces más personas con problemas de colesterol elevado. Hay, por fin, una incidencia 3 veces mayor de diabetes tipo 2 en la población con sobrepeso y siete veces más en la población obesa.

Posibles soluciones
Tienes claro que no se puede “adelgazar sin dieta” y al mismo tiempo “seguir un régimen te resulta imposible”. ¿Qué se puede hacer? Se esperaba que la solución provendría de una píldora, una crema, un remedio milagroso… pero una de las alternativas ha llegado de la mano de la tecnología. Y es que los ordenadores pueden echarte una mano. Gracias a las tecnologías digitales, los nutricionistas pueden conservar o ajustar hasta el 90% de los hábitos alimentarios. Entre estas tecnologías, una de las más avanzadas es el escáner Lediet, que ya está a su disposición online. Con él podrás ver la manera de perder peso, averiguar cuál es tu actual equilibrio nutricional y los resultados de tu escáner: cuántos hábitos alimentarios debes mantener y cuántos debes suprimir. ¡Rellena ahora tu cuestionario LeDiet!

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