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Manual de uso para sacar partido al champú en seco

Toma nota de nuestras recomendaciones para usar este producto

Hay días en los que desearías tener el cabello perfecto pero no tienes tiempo para lavarlo. Ese día inútil entre lavados en el que el pelo no está del todo mal, pero tampoco está bien porque comienza a verse apelmazado. Es en este punto donde el champú en seco viene de maravilla para arreglarnos el día.

Este producto, casi milagroso, "funciona atrapando la suciedad y la grasa acumuladas en la fibra capilar por medio de partículas absorbentes y desincrustantes, que tras un pequeño tiempo de acción, se elimina con un suave cepillado", afirma Lydia Madrid, responsable de Davines Education Spain. En pocas palabras, tras una vaporización, el cabello recobra su volumen y ligereza en unos minutos. Lo que más nos gusta de un champú en seco es que no necesitas utilizar agua, con lo cual los tiempos para utilizarlo se reducen a unos pocos minutos y además, puede llevarse a cabo en cualquier espacio. Ambas cosas hacen que sea un producto perfecto para viajes, momentos de la vida actual en los que nos falta tiempo para una limpieza convencional, etc.

La forma correcta de utilizarlo, nos cuenta de Cristina Alcoriza, product manager de Klorane, es, "agitar enérgicamente el producto antes de usarlo. A continuación, vaporizar una pequeña cantidad de producto, mechón a mechón, de manera uniforme, a 30 cm de las raíces. Dejar actuar durante 2 minutos para acabar elminando el producto cuidadosamente con un cepillo".

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Otra ventaja es que puede utilizarse tantas veces como sea necesario. Se puede usar a diario, sobre cabellos secos y respetando siempre la distancia de aplicación de 30 cm entre el pulverizador y el cabello para obtener un resultado óptimo. Estos son algunos trucos de Klorane, si lo empleamos como styling:

Devolver brío a los cabellos cortos. Los cortes cortos tienen tendencia a aplanarse al día siguiente del champú, es, también en este caso, ideal para encontrar volumen y vigor.

Efecto volumen en las raíces. El modo de empleo es el mismo que cuando se lava el cabello (aplicación raya por raya, tiempo de reposo 2 minutos).

Resultado texturizante en un cabello fino. Se puede aplicar sólo sobre los largos, luego cepillar ligeramente para aportar volumen a la cabellera.

Corregir un remolino. Se vaporiza justo a nivel del remolino, se esperan dos minutos y se cepilla para poner al indisciplinado en su lugar.

Crear un moño (un “donet” o una cola de caballo). Utilizado en base, facilita la realización de todos los peinados y les da un aspecto peinado/despeinado natural incomparable. Es precisamente esta tendencia que consagró al champú seco como un modelador completo. Para realizar la base, se sigue el modo de empleo de la limpieza clásica. Recubierto por la textura, el cabello es extremadamente fácil de trabajar.

Refrescar un flequillo. Se utiliza el champú en su acondicionamiento “pulverizador de polvo”. Se vierte un poco de polvo en las palmas de la mano, se frota una contra otra y se pasa la mano por el flequillo, cerca de la raíz. Un gesto fácil y práctico privilegiado por los adolescentes y que recuerda la forma en que se utiliza un gel.

Crear un 'efecto playa' súper sexy. Se aplica el polvo a todo lo largo haciéndolo penetrar en la fibra. Luego se riza con las manos y se sacude la cabeza para eliminar el eventual excedente de materia. La ventaja respecto a un spray texturizante con sal: aunque ligeramente matificado, el cabello conserva un aspecto sano, suave y natural y continúa moviéndose libremente.

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