'Definitivamente el bótox ha sido el cambio más grande en el campo de la medicina estética'

Hablamos con el doctor Martin N. Zaiac, uno de los médicos estéticos más prestigiosos de Miami y colaborador del Instituto de Maribel Yébenes

No todos los días se tiene la oportunidad de intercambiar una interesante conversación con uno de los médicos estéticos más prestigiosos de Estados Unidos. El doctor Martin N. Zaiac lleva décadas trabajando con profesionalidad en el Hospital Monte Sinaí de su Miami natal, precisamente el centro en el que nació, y donde ahora ejerce como Jefe de Departamento de Dermatología, además de ser también el responsable del Departamento en la Escuela de Medicina de la Universidad Internacional de Florida. Es dermatólogo, pero tiene una predilección especial por la rama de la Medicina Estética. Gracias a su colaboración periódica con el Instituto de Belleza de Maribel Yébenes en Madrid -acude tres veces al año y cuenta ya con pacientes fieles en nuestro país-, hemos tenido la ocasión de hablar con él sobre la que es su especialidad, el bótox, así como sobre las últimas novedades en estética.

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¿Cuánto tiempo lleva colaborando con Maribel Yébenes y qué le convenció a decidirse a venir periódicamente a España para atender a las pacientes de su centro?
Empecé a colaborar en 2007. Todo empezó con un cliente mío que vive en Miami, vino a España, Maribel lo vio y le encantó su piel, le hablaron de mí, y durante un año estuvo invitándome a venir a España. Yo me lo pensé mucho al principio, pues tengo mi consulta allí en Miami, tengo mis pacientes y, además, es un viaje largo. Un día me decidí, era dar un aire nuevo a mi carrera, un cambio. Maribel tiene un instituto estupendo y muy buenas ideas. Veo clientes que lleva tratando Maribel desde hace 30 años y tienen la piel perfecta, con todo el sol que toman en España. Y empezamos a trabajar juntos, primero dos veces al año, y ahora vengo tres veces al año, en los meses de octubre, junio y febrero.

¿En qué consiste la colaboración?
Básicamente vengo para intercambiar técnicas y hablamos de cosas nuevas, de nuevos tratamientos y aparatos. En Europa a veces van más avanzados con alguna aparatología, pues aquí se permite probar algunas cosas antes que en Estados Unidos. Tengo pacientes fijos aquí, que pautan sus tratamientos y los planifican en función de cuando vengo. También tengo consultas de dermatología, pero lo que yo hago más que nada es el tratamiento con toxina botulínica, bótox, que se reaplica más o menos a los 3 meses y medio a cuatro meses, y por eso vengo cada cuatro meses. Hay otros rellenos que duran más tiempo. También, cada vez que vengo hablamos de cosas nuevas que podemos introducir, es interesante porque colaboramos dos institutos importantes, uno aquí y otro en Miami. Paso aquí entre 3 o 4 días, más o menos.

¿Cuál cree que es el secreto de su éxito?
Hay que ser positivo y hacer cosas que tienen valor. Me gusta hacer algo que yo veo que va a tener éxito. Si hago un tratamiento a cinco pacientes y tienen éxito, se lo van a decir a 50 más... es la importancia del boca a boca. Si lo hago mal, también va a propagarse esa noticia... Hay que mantener la credibilidad. Lo mejor es hacer cosas probadas con ciencia, que van a salir casi siempre igual y, sobre todo, tener en cuenta la seguridad del paciente.

¿Qué ha supuesto el bótox en estética?
Definitivamente el bótox ha sido el cambio más grande en el campo de la medicina estética. En vez de tener que recurrir a la cirugía, como por ejemplo un lifting facial, podemos hacer casi los mismos cambios aplicando bótox. Se pueden dejar las intervenciones para más adelante. Para ser médico estético, tienes que ser artista. Uno puede leer un libro y puede conocer la técnica, sabiendo que se aplica de esta o de otra manera, pero si no ves luego que cada paciente es distinto y lo haces igual que en el libro, todos van a quedar igual y lo que necesita cada persona es distinto. Si haces a todos los pacientes lo mismo, puede ser que no tengan buen resultado. Uno tiene que ver el movimiento del músculo. Mientras yo les hago la entrevista y hablo con los pacientes, estoy observando las acciones del cliente, cómo mueven los ojos, los labios, cómo gesticulan. Los músculos tiran unos en una dirección y otros en otra, eso lo tienes que tener también en cuenta. Hay gente que no tiene la experiencia, no piensan en eso, y ponen bótox y la persona queda inexpresiva.

Y es que precisamente la inexpresividad en el rostro -que hemos podido ver en algunas 'celebs'- es una de las mayores críticas al bótox...
Algunas famosas hablan con el médico y le dicen que no quieren tener ningún movimiento. Si un paciente me dice a mí eso, yo le digo que no es mi manera de tratar ni de hacer las cosas. Aunque uno piense que no tiene movimiento, lo cierto es que no luce natural. Y esto es lo que pasa con algunas artistas. Hay que dejar un poco de movimiento, controlado. Los médicos tampoco deberían aceptar y hacer esos tratamientos. Pasa lo mismo con los rellenos, a veces se pasan, y se ve a mujeres que van con los pómulos o los labios hinchadísimos. Algunos tratamientos conllevan sus riesgos, puedes hacer 100, y salen bien, pero uno puede salir mal, por lo que hay que tener cuidado. Tengo pacientes que no tienen ninguna arruga en la cara y quieren bótox, quieren rellenos, eso ya es un caso de enfermedad, una especie de psicosis, que te hace pensar que no luces bien. Aunque a mí me gustaría ganar dinero, el médico tiene su ética y tiene que ser honesto y decir que no.

Siempre lo hemos oído, pero no sabemos si hay algo de mito... ¿van las pacientes a su consulta con la foto de alguna famosa a la que quieren parecerse?
¡Todos los días! Vienen con labios de Angelina Jolie, con la cara de Nicole Kidman... Yo les digo 'tú no eres ella'. Una estructura de un edificio no se puede cambiar, puedes cambiar las ventanas, puedes pintar, pero no puedes cambiar la estructura. Podemos intentar mejorar, añadir, etcétera. Pero no cambiar. Yo no puedo cambiar la estructura de mi cara por la de George Clooney.

¿Cuál es el perfil de la paciente que recurre al bótox?
Sabemos que el bótox previene las arrugas, por lo que cuanto más joven empiezas, mejor. Eso sí, con sentido común. Yo creo que finales de los 20-30 es buen momento. Sabemos que cuando una persona que gesticula mucho y, como consecuencia, se crea una línea de expresión, es complicado eliminar esa línea una vez sale. Es mejor prevenir. Estoy viendo muchos estudios con fotos de la familia la abuela, la mamá y la hija. Comparas a alguien de una misma familia con 18 y a su abuela de 70 y básicamente, con el paso del tiempo será así. Es cierto que influye el estilo de vida, pero la estructura del rostro sí que es similar. Con el tiempo, si no se toman medidas, puedes llegar a tener la piel como la de tu abuela. Entre esas medidas está el uso de cremas, toxina botulínica, rellenos de vez en cuando, láser... hay que combinar tratamientos. Y los hombres cada vez recurren más a estos tratamientos, hay un boom de la estética masculina.

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Cuando llega un paciente a su consulta pidiendo que le aplique bótox, ¿qué es lo primero que hace? ¿Cuál es el protocolo de actuación?
Depende. Yo o alguien de mi equipo de confianza, hablamos de los productos y procedimientos con el paciente. Yo lo primero que siempre hago, cuando alguien me dice que quiere cambiar, es darle un espejo y decirle que me diga qué es lo que quiere cambiar mirándose al espejo. Algunos me dicen que haga yo lo que yo quiera, pero no es así, puedo hacer tratamientos de 500 o de 5.000 dólares. Yo tengo que saber qué es lo que quieren cambiar, les asesoro, pero tengo que saber qué quieren, qué arruga les molesta más y yo les digo qué posibilidades hay. Y yo les explico si les inyecto en un lugar o en otro qué movimiento se paraliza. Yo explico todo, vemos el presupuesto, hago una foto antes, porque es importante ver el antes y el después. A veces no notan mucho cambio, y cuando ven la foto del antes es cuando realmente se dan cuenta del cambio. Otra cosa muy importante es que el 80% de la población tiene el rostro asimétrico, es algo normal, una ceja más alta, el labio algo más largo de un lado... eso hace lucir diferente a la persona, por lo que también hay que tenerlo en cuenta. El paciente debe volver entre dos o tres semanas, para ver y hacer retoques si hace falta. Aquí hacen el seguimiento otros médicos. Pero el 99% de los clientes no lo necesitan, porque yo tengo ya mucha experiencia con mi técnica.

¿Cuáles son sus los usos más habituales del bótox a nivel facial?
Por zonas, el entrecejo es el número 1, y en la zona de alrededor de los ojos, para no lucir cansado. El tratamiento en torno a 10-12 días se nota.

¿Es el bótox un tratamiento seguro?
El bótox es el procedimiento más seguro que tenemos. No hay nada malo que pueda pasar si el médico lo hace bien. En algunos casos se puede producir la caída temporal de un párpado si no está bien inyectado, o un pequeño moratón. El problema viene en casos en los que se trataba con productos que no eran para humanos, sino 10.000 veces más concentrado, eso ha pasado en la Florida, y los pacientes tuvieron que estar ingresados.

¿Se puede decir que el bótox engancha?
Cualquier cosa que uno se hace y que consigue que se sienta mejor, cambia la vida. Se ve más positivo, hay incluso una mejor actitud en el trabajo... es algo psicológico. Si amaneces y te ves triste, lo proyectas. Si haces un tratamiento y te ves fresco, bien, entras a la oficina y te dicen que tienes buena cara, te sube el ánimo.

¿Conseguir una belleza natural es la clave del éxito de cualquier intervención estética?
La naturalidad es la base. Nadie quiere ser un maniquí o una estatua como el David. Eso no es normal.

¿Se puede combinar el uso de bótox con otras técnicas?
Es muy importante la combinación de tratamientos. De hecho, es bueno combinar la toxina botulínica para tener resultados más exitosos. Usar cremas de cuidado de la piel, que hacen que mejore la textura, también radiofrecuencia... Siempre trato de considerar combinaciones.

Al margen del uso meramente estético, ¿es efectivo el bótox para los casos de hiperhidrosis?
Tiene unos resultados increíbles. Lo más fácil es las axilas, porque no hay mucho movimiento en esa zona. El único problema de las manos es que todos los músculos que controlan el movimiento de las mismas están muy superficiales, por lo que nos podemos encontrar con que paramos de sudar, pero se puede perder algo de fuerza. En las axilas es muy fácil y no duele, en las manos sí puede molestar un poco. Es un tratamiento que dura unos 8 meses y después de tres o cuatro veces, casi no se necesita más. La razón es que con la toxina cambias el movimiento del músculo, ese ya pierde fuerza y no suda. Eso sí, antes de cualquier tratamiento, hay que preguntar al paciente a qué se dedica. Por ejemplo a la hora de inyectar bótox para las arruguitas de código de barras, alrededor de la boca, en el caso de una flautista, hay que tenerlo en cuenta, porque es un movimiento que hacen mucho en su profesión.

El ácido hialurónico es otro de los ingredientes estrella en estética. ¿Cuáles son sus bondades?
En rellenos se usa mucho. El propio cuerpo produce ácido hialurónico, aunque el inyectado es sintético. Con el paso del tiempo, la grasa del cuerpo va cambiando de posición, por ejemplo en las mejillas desaparece y aparece una zona honda, se marca la línea nasolabial. Se usa por ejemplo en esos casos. Se eleva la zona, es como un lifting, pero con rellenos. Haces como un lifting sin tener que cortar. Eso sí, hay que saber dónde aplicarlos. La gravedad siempre va a ganar, pero si podemos influir en ella dándole soporte más arriba, lo conseguiremos. Duran de 8 meses a un año y son también técnicas muy demandadas.

En medicina estética hay avances constantes...
Hay avances cada día. Como comentábamos, muchas veces aquí en Europa están más avanzados. Ahora, voy a hacer un curso con unos hilos nuevos, que son como anclas. Hay tantas técnicas, hace como 10 años los hilos eran lo mejor en EEUU, pero luego se veía que se rompían y que daban reacciones, y ya no se hacen. Si veo que tiene ciencia, igual lo integro en mis tratamientos.

Ahora estamos casi a punto de estrenar el verano... ¿cuál debe ser nuestra relación con el sol?
Yo vivo en Miami y tenemos sol todo el tiempo, y sin el sol nadie vive. La clave es la moderación. El sol causa daños, más en las personas de piel clara. Pero hay casos de fotodaño en todos los tipos de piel. Lo importante es saber que todo empieza el primer día que uno sale al sol, por eso hay que proteger a los niños desde muy pequeños. Sabemos que después de 4 o 5 quemaduras con ampollas, aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer de piel. Los daños más fuertes son entre las 10 y las 16. Hay que hacer ejercicio al aire libre fuera de esas horas. Hay que evitar las horas centrales, ponerse protección solar y buscar la sombra. También hay pastillas antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres, para que no causen daños. La combinación de tratamientos vuelve a ser buena. No hay que quedarse dentro de casa, hay que salir, pero con cuidado.

Uno de los problemas añadidos tras el verano son las manchas, ¿hay solución para este problema?
Más sol, más manchas. Yo lo llamo manchas de inteligencia, porque más mayor, más inteligencia, y más manchas. Depende del tipo de mancha. Los lentigos se pueden reducir usando bloqueadores solares y no tomando el sol. Y luego está la opción de los láseres o los peelings... depende de si quieres hacer un tratamiento más o menos rápido.

¿Tiene en su cartera de pacientes alguna famosa?
He tratado famosas, pero no me gusta dar sus nombres, quiero proteger su intimidad. Además, en mi centro todos los pacientes son famosos, porque si ellos están contentos, eso es lo que realmente me importa.

¿Disfruta más en la rama de la dermatología o de la medicina estética?
Siempre he tenido ojo artístico, tengo una colección de orquídeas desde que hace años y me gusta el arte, tengo sensibilidad por la estética. Cuando empecé no había tanto éxito de la dermatología en la parte estética. En 1989 salió el primer láser para la piel, para niños que nacen con la lesión de vino tinto, con manchas, y ahí comenzó todo. Primero para ayudar a los niños, pero también para buscar más usos, pues en ese lado donde se aplicaba el láser, se comprobaba que había menos arrugas tras el tratamiento. Así pasó también con el bótox, se inyectaba en el músculo que causa estrabismo, en el ojo, y el paciente vio que las arrugas de la zona desaparecieron. La doctora que lo aplicaba, inteligente, vio que era interesante ese uso del bótox. La clave está en tener la capacidad de ver algo más allá.

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