El salto de Felix Baumgartner, ¿el alunizaje de nuestra generación?

La operación de marketing logró que millones de personas lo vieran en directo y al día siguiente copó las portadas en todo el mundo

Madrid. (Dpa)

Félix Baumgartner saltó una sola vez, pero su hazaña se repitió en tantas portadas de periódicos y pantallas digitales, la zambullida en la estratosfera fue tan rendible en términos de marketing, que la sensación hoy era la de un salto mútiple e infinito.

"Un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para el marketing de las bebidas energéticas", rezaba un twuit tras el salto desde una cápsula a 39 kilómetros de altura que terminó con el aventurero de 43 años aterrizando a la perfección, caminando, en un suave descenso con paracaídas.


En su vuelo hacia el planeta Tierra y el desierto de Nuevo México, Baumgartner quebró tres de los cuatro récords posibles, entre ellos el de romper la barrera del sonido a 1.342,8 kilómetros por hora y sin ayuda mecánica. Pero hubo un cuarto récord que escapaba a su control, el de millones de personas enamoradas de su loca aventura en una tarde/noche de domingo.

Según Google, casi ocho millones de personas vieron en vivo en Youtube el descenso del austríaco, la mayor audiencia de Internet para una transmisión en vivo. Todo un dato para la multinacional Red Bull, representada en 164 países y que el año pasado vendió 4.600 millones de latas de la hasta hace una década ignota bebida. Los más de medio millón de "me gusta" en Facebook dan una idea del éxito.

"Es realmente impresionante que pueda estar viendo, en vivo en mi computadora, a un hombre conduciendo un globo hasta los límites del espacio para saltar desde él. #ElFuturo", escribió en twitter el actor Wil Wheaton, que actuó en el filme de ciencia ficción Star Trek: la nueva generación.

Si el alunizaje de 1969 fue en los tiempos en que todo lo dominaba la Coca-Cola, la inversión de 65 millones de dólares de los austríacos -que destinan un tercio de su facturación al marketing- parece haber sido un golpe maestro a su competidora: todo el mundo habla de Baumgartner, todo el mundo habla de Red Bull. También de Zenith, una marca de relojes omnipresente en las imágenes, y de Riedel, una empresa de comunicaciones.

Hasta la suerte estuvo del lado de los austríacos. Si la paciencia de Baumgartner y sus seguidores se venía agotando tras sucesivas postergaciones del salto desde agosto debido a que las condiciones climáticas no eran las adecuadas, haberlo hecho el domingo 14 de octubre fue al final lo mejor que podía pasarles.

"¡Lo hacemos en el primer momento que podamos!", decidió un alto responsable de Red Bull ante las prevenciones de sus subordinados, que temían que un domingo, día netamente deportivo, opacara la hazaña del austríaco.

Y acertó. Con las principales Ligas de fútbol en receso debido a las eliminatorias mundialistas y con el deporte ya resuelto a hora temprana -Fórmula 1, tenis y motociclismo en Asia-, los televidentes de Europa y América quedaron fascinados, con la mirada clavada en la pantalla, ante un espectáculo que poco tenía que ver con lo que habitualmente ven a esas horas un domingo.

Así, Baumgartner, su cápsula, su paracaídas y su traje presurizado especial se convirtieron en el gran tema de primera plana de los principales periódicos del mundo. Todo un detalle: en una época en la que los medios siguen sin tener claro qué destacar en la web y qué destacar en el papel, Baumgartner borró cualquier duda y monopolizó ambos soportes.

"Un salto gigante...", tituló el británico The Guardian en una tipografía paradójicamente mínima sobre la foto que mostraba al deportista ya libre en su viaje estratosférico. "¡Salto desde 39.045 metros de altura!", se extasió el populista alemán "Bild".

Y así, centenares de periódicos en todo un planeta que Baumgartner conoce ahora como nadie.


Leer más noticias en LaVanguardia.com

Más sobre

Regístrate para comentar