El Port Olímpic se revitalizará con ferias al aire libre

El Ayuntamiento de Barcelona se compromete a revertir el ambiente llevando a esta zona nueva oferta de ocio

Luis Benvenuty


Potenciar el día, tranquilizar la noche, otorgarle un papel estratégico dentro de la oferta de ocio de todo el litoral barcelonés... Son los caminos con los que el Ayuntamiento pretende revertir el proceso de degradación que desde hace años padece el Port Olímpic, un proceso que lleva a la mayor parte de los ciudadanos a ningunear este privilegiado emplazamiento, tal y como explicó La Vanguardia esta semana. Ahora los vendedores ambulantes de latas de cerveza, sombreros, rosas y baratijas luminosas campan por la zona. Marcar un punto de inflexión es ahora una de las prioridades municipales.

Las despedidas de soltero y las excursiones de turistas dominan las festivas noches y madrugadas, y durante las horas de sol los restauradores ofrecen abundantes menús de mediodía cuyo beneficio es mínimo, en verdad simbólico, a fin únicamente de generar movimiento, crear ambiente y revitalizar la costumbre ciudadana de acercarse al que veinte años atrás fue uno de los escenarios más sofisticados de la urbe. Hoy por hoy, el Port Olímpic no está entre los rincones preferidos de los barceloneses.

Según informan ahora fuentes municipales, a fin de revertir esta situación, el Consistorio pretende disponer de un nuevo plan de usos cuyas primeras medidas se hagan notar antes de que concluya este mandato, un nuevo plan en sintonía con la oferta del resto de la fachada marítima de la capital catalana. Precisamente ahora, veinte años después de su puesta en marcha, terminan unas cuantas concesiones administrativas de la zona, un circunstancia que sin duda contribuirá a reconducir la deriva de la oferta de infraestructura. El primer objetivo es dar un mayor protagonismo a las actividades diurnas y atraer al público más familiar. Los restauradores reclaman al Ayuntamiento una mayor atención, más polos de atracción en la zona, más iniciativas que invitan al paseo por el lugar, como la que se celebrará este domingo, la Festa del Cel, que a buen seguro un año más llenará sus mesas. La reivindicación hostelera no es nueva, y las promesas incumplidas se acumulan en algún cajón de la plaza Sant Jaume desde hace años.

De todas formas, los planes de reforma del Consistorio aún pertenecen a la categoría de declaración de intenciones. Aún no hay plazos. Aún han de cobrar forma. Además, la revitalización del Port Olímpic debe entenderse como una reforma sin grandes aspavientos. El problema es lo que ahora eufemísticamente viene a llamarse disponibilidad presupuestaria. Las instituciones no pueden comprometerse con una reforma compleja y costosa.

El Ayuntamiento también pretende mitigar las molestias nocturnas que padecen los vecinos del entorno. Los incidentes no tienen ni de lejos la gravedad de los que fueron cotidianos un lustro atrás. Un ejército de musculosos porteros mantiene la paz en el muelle de Mestral. Las quejas en las calles más cercanas vienen motivadas por los ruidos y compartimientos incívicos de los clientes de los pubs y discotecas una vez abandonan el Port Olímpic. El referente, agregan las fuentes municipales, es el proceso de pacificación del conocido como el triángulo golfo del Poblenou. La intención municipal es mejorar la coordinación de las policías local y autonómica y reforzar los dispositivos específicos.


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