Pesa sólo 30 gramos pero vuela más de 3.000 kilómetros para pasar el invierno en África

Se trata del carricero tordal y sus viajes han podido ser analizados gracias a geolocalizadores de seguimiento remoto

Por LaVanguardia.com

Barcelona. (Redacción).- El carricero tordal es un pajarillo de color pardo y de pequeño tamaño, de unos 30 gramos de peso, que habita en carrizales y normalmente pasa desapercibido a nuestra vista, aunque su canto es realmente llamativo y notorio. Se reproduce en gran parte de las zonas húmedas de España, mientras que durante el invierno abandona sus zonas de cría para pasar esos meses en el África subsahariana.


Imagen del carricero tordal / seo.orgVER GALERÍA


Aunque este migrante transahariano ha sido anillado con frecuencia en España desde la década de 1980, con más de 29.000 aves marcadas y más de 3.000 aves recuperadas con anilla, solo hay constancia de 7 aves capturadas en África —6 en Marruecos probablemente aún en migración y 1 en Mauritania ya más próxima a la supuesta área de invernada—, con lo que las zonas de invernada en el continente africano de las poblaciones españolas son aún una incógnita.

El empleo de pequeños geolocalizadores de menos de 1 gramo de peso, está permitiendo conocer sus movimientos, rutas migratorias y zonas de invernada, necesarios para conocer su biología y facilitar la conservación de esta especie.

Invernando en el Sahel
En primavera de 2011 SEO/BirdLife comenzó con el estudio de la migración de esta especie, marcando 30 aves con geolocalizadores en Madrid, Valencia, Alicante y Vitoria. El trabajo de campo se está realizando con la colaboración de investigadores de la Universidad de Valencia, y colaboradores de los grupos de anillamiento Pit-Roig, Merula, Txepetxa y Aranzadi.

Durante la primavera de 2012 ya se han recapturado dos aves marcadas con esta moderna tecnología y, afortunadamente, han registrado sus movimientos durante todos los meses que han pasado fuera de sus zonas de cría. Los análisis preliminares de una de ellas están comenzando a desvelar sus movimientos a lo largo de todo un año e identificar sus áreas importantes fuera de España.

Un macho de carricero tordal ha pasado el invierno en dos zonas de Mali y Burkina Faso, a más de 3.000 kilómetros de su zona de cría. Tras abandonar España a principios de agosto, llegó a la primera zona de invernada a principios de septiembre, donde estuvo hasta finales de noviembre. Entonces se desplazó a una segunda área de invernada, situada más de 600 kilómetros al oeste, donde permaneció hasta regresar a España y llegar a su zona de cría a principios de mayo. Su viaje puede consultarse en: www.migraciondeaves.org

Tecnología de menos de un gramo
Los geolocalizadores son unos pequeños aparatos de seguimiento remoto, que gracias a un sensor registran la cantidad de luz donde se encuentra el ave, lo que permite estimar su posición mediante fórmulas astronómicas a partir de la hora de amanecer y anochecer y del número de horas diarias de luz.

Esta tecnología, más propia de las modernas películas de espías que del estudio de las aves, está disponible en aparatos de menos de 1 gramo de peso, lo que permite su uso en especies muy pequeñas, como el carricero tordal.

Pero esta moderna tecnología no está exenta de algunas desventajas. La principal es que es preciso volver a recapturar el ave y retirarle el aparato para poder descargar la información sobre sus periplos migratorios. Además, las localizaciones, obtenidas con un laborioso proceso de análisis, pueden tener un error de algunas decenas de kilómetros, aunque a pesar de ello reflejan las trayectorias de sus viajes mejor que ninguna tecnología anterior.
De momento es el único sistema de seguimiento remoto que se puede emplear en aves de tan pequeño tamaño, mientras los nuevos avances tecnológicos no pongan a nuestra disposición nuevos y más precisos aparatos.

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