'Se pasó de un padre muy autoritario a todo lo contrario'

Noemí Suriol y Claudia Bruna explican a través del 'coaching' las claves de una buena educación

Raquel Quelart

Al igual que los niños vuelven en septiembre al colegio, hay adultos que también van a la escuela de padres. Y es que la maternidad o paternidad es uno de los trabajos más complicados que existen. Es quizá por este motivo que ya en los años sesenta Mª Rosa Puigverd abrió una escuela de padres en Barcelona. “Los niños si no tienen un movimiento natural respetado es por el contexto que creamos los adultos que hace que no se arrastren, no gateen, pero contra más rico y natural sea su movimiento, más seguros de sí mismos se sentirán”, comenta Noemí Suriol (enero, 1966), continuadora del método Lenoarmi – Ley Natural en Orden y Armonía- que inventó su madre. Suriol y Claudia Bruna (abril, 1979) imparten talleres de coaching (entrenamiento) para padres. “No somos ni psicólogas infantiles ni expertas en niños, somos coachers (entrenadoras) y papás que hemos vivido el impacto del coaching y queremos expandirlo por todo el mundo”, explica Bruna.

- ¿Qué es el coaching para padres?
- Claudia: Es una nueva forma de vivir, educar, relacionarse y comunicarse. Consiste en sacar el potencial que ya existe dentro de las criaturas. Los niños son como bellotas que ya llevan dentro todo lo necesario para ser un gran roble. Vivimos en otros tiempos, muchas de las mamás trabajan, es un país con horarios complicados, pero el poco tiempo que hay de calidad, se tiene que aprovechar.
Hay que evitar hablar con nuestro hijo mientras enviamos un email, hablamos por teléfono, estamos cocinando o haciendo mil cosas a la vez. Eso no es conectar, no es presencia.

- ¿De dónde salió la idea de aplicar el coaching a la crianza de los hijos?
- Claudia: El coaching ayuda a liberar el potencial de las personas, ¿por qué no aplicarlo ya al niño desde el momento en que nace? Las habilidades que se aplican son de sentido común: escuchar, mirar, estar atentos al lenguaje corporal y también a las emociones que están detrás de las palabras y la energía que tiene el niño. Él no sabe expresarse bien, pero si lo vemos apagado, podemos preguntarle: “¿Qué sientes?,¿qué te ocurre?,¿qué quieres hacer?".

- ¿Y qué conseguiremos?
- Claudia: Que reflexione y en niños adultos las preguntas se utilizan para fomentar la autonomía y la responsabilidad. Son preguntas potentes, abiertas, cortas, evitando los porqués. Por ejemplo, si tira el vaso de leche, no le digamos: “¿Por qué se te ha caído?, sino “¿cómo te sientes por haber tirado el vaso?, ¿qué podemos hacer para que no vuelva a ocurrir? Así llevarás al niño a un lugar de reflexión: “Me siento triste, lo siento” o “lo he hecho en broma”.
- Noemí: Es importante evitar los juicios de valor y dar la posibilidad a nuestro hijo de expresarse.

- Noemí, su madre fundó una escuela de padres hace ya casi medio siglo. ¿Cómo han cambiado las preocupaciones de los padres desde entonces?
- Noemí: Los padres tenían tiempo para formarse, conocer el desarrollo de sus niños, facilidad para tomar conciencia de la evolución natural de sus hijos con la finalidad de prevenir, pero hoy en día hay mucha prisa. Así como antes había más calma y sencillez a la hora de pedir un consejo, ahora no, y quieren solucionar los problemas corriendo, cuando en realidad somos los padres los que tenemos que hacer un trabajo personal para poder ayudar a nuestro hijo a crecer de forma saludable.

- Los padres de su época tenían fama de ser muy autoritarios, ¿es quizá una de las cosas que más han cambiado?
- Noemí: Sí. Se pasó de un padre muy autoritario a todo lo contrario. Esta generación ya tiene hijos y están bastante desconectados de la realidad del desarrollo de sus niños, aunque empiezan a tomar conciencia que tienen que acompañarlos en el crecimiento.

- ¿La autoridad es importante?
- Noemí: Simplemente, la autoridad es sabiduría y el sabio es la autoridad; es la capacidad de poder transmitir que lo que tú estás haciendo es lo adecuado en ese momento para tu hijo. La sabiduría es coherencia. ¿Por qué nos creemos algunas personas y a otras no? Por la falta de coherencia. Con el niño sucede lo mismo. Si los padres son la autoridad, deben guiarle por el camino bueno y él tiene que saber que lo hacen de corazón y no de cabeza.
- Claudia: En coaching se trabaja mucho con la pregunta y no tanto con los consejos. Citando a Claude Lévi-Strauss, “el sabio no es tanto aquel que da respuestas correctas, sino el que hace preguntas correctas e interesantes”. Puedes transmitir sabiduría a través del autodescubrimiento del niño, no a través de la imposición.

- Pónganme algún ejemplo.
- Claudia: Cuando se le dice a un niño “no pegues” (acompaña la frase con un gesto de dar un cachete a la criatura).
- Noemí: O “¡Te he dicho que no grites!” (lo dice gritando).
- Claudia: Cuando afirmas “hay que comer verduras porque son saludables para tu crecimiento” y al día siguiente te contradices: “Bueno, hoy no te las comas”. Además, tú también tienes que comerlas.

- ¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los padres?
- Claudia: No me gusta hablar de errores porque creo que los padres no nos equivocamos, lo intentamos hacer lo mejor que podemos. No deben autocastigarse porque si lo hacen, entran en un círculo negativo y se van hundiendo cada vez más y no transmiten felicidad ni positivismo a los niños. Creo que cuando pones ilusión y ganas y lo intentas hacer lo mejor que puedes, nadie se equivoca.

- ¿Cómo reaccionar ante el fracaso escolar?
- Claudia: Cuando el niño viene del colegio con un suspenso en matemáticas, muchos padres reaccionando castigándolo y poniéndole refuerzo de esa materia. El niño se hunde -no sale de casa y solo ve números todo el día-.

- ¿Y cómo sería mejor actuar?
- Claudia: El coaching propone escuchar primero al niño y preguntarse qué ocurre con las otras asignaturas porque igual nos damos cuenta que ha sacado, por ejemplo, ¡un sobresaliente en música! El sistema educativo que tenemos es así, pero tampoco enjaulemos al niño. En vez de eso, le podemos poner refuerzo en música porque quizá tengamos un gran músico delante y no nos hayamos dado cuenta. La conclusión es: escuchemos atentamente, estemos presentes, preguntemos y veamos un poco más allá, ¡comprendamos a los niños!
- Noemí: Cuando una criatura saca un suspenso, los padres muchas veces le quitan la felicidad que le dan las actividades extraescolares. No podemos ser tan radicales.

- ¿Cómo cambia el coaching la relación con los hijos?
- Claudia: Aplicando solo pequeñas dosis de coaching, se ve el impacto que tiene en los niños, que están más tranquilos; lo que antes desencadenaba en un enfrentamiento, ahora es una pregunta potente y una respuesta. Los padres se dan cuenta que dejando el móvil en la entrada de casa están más atentos a sus hijos, conectan más y mejoran la relación y la comunicación con ellos.
- Noemí: Necesitamos mejorar las relaciones, que salgan del corazón, es lo que necesitan los niños porque estamos todos muy enervados.
- Claudia: Se trata de escuchar, preguntar, no quedarse en la queja ni ver siempre el lado negativo de las cosas. Si tú eres positivo, tu hijo también lo será.

- La clave de una buena educación es…
- Claudia: Como decía Goethe, trata un niño como es y seguirá siendo lo que es o trátalo como lo que puede llegar a ser y se convertirá en lo que puede llegar a ser. La mente es muy potente y creer en los niños es muy importante porque van a conseguir lo que quieran.
- Noemí: La paternidad es dar sin esperar un resultado, dar desde el corazón, dejar libertad al niño, aprender a quererlo como es, si hay que corregir, encaucémoslo, pero el niño ya lleva una naturaleza que tiene que poder desarrollar. Prefiero una criatura que grita cuando tiene rabia, porque podré ayudarlo mejor, que el que no grita porque le dicen que no hay que gritar y se guarda la rabia dentro.
- Claudia: La base de la educación es la conexión de esencia.


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