La economía del bien común gana terreno en Barcelona

Un proyecto de emprendedores sociales con franquicias en diversos países del mundo quiere instalarse en la ciudad condal

Raquel Quelart

La crisis ha puesto en el punto de mira el modelo de negocio hasta ahora predominante obsesionado por el beneficio monetario a toda costa. Sin embargo, una corriente incipiente intenta cambiar este paradigma por otro en que las ganancias no solo se midan por los números, sino también por el impacto en la sociedad, el medio ambiente y la cultura. Su nombre es "economía del bien común", término acuñado por el economista austríaco Christian Felber, que se encargó, junto con un grupo de empresarios, de sentar las bases del movimiento. Con esta filosofía el próximo 26 de septiembre se presentará Hub Barcelona, un proyecto que pretenden convertirse en el centro neurálgico de emprendedores sociales en la ciudad condal.

null



“Nuestra idea es ser un espacio de referencia en el ámbito de la innovación social”, comenta Aurelie Salvaire, cofundadora de Hub Barcelona, junto con los emprendedores Sergi Arjona e Ivan Caballero. Los responsables del centro estudian su futura ubicación. Pese a que todavía no existe una decisión en firme, barajan varios lugares, como el centro de coworking MOB, donde pondría instalarse de manera provisional, el Raval o Barcelona Activa. “Los requisitos es que sea céntrico y con espíritu alternativo e inspirador”. Además, han creado una plataforma de crowfunding (financiación en masa) para contribuir con la consolidación del proyecto.

Pero, más allá de las empresas, autónomos y freelance que se instalen en la sede de Hub Barcelona, el objetivo es crear una comunidad de emprendedores sociales, inversores, fundaciones, ONG’s y compañías privadas con proyectos de responsabilidad social corporativa que intercambien sinergias y valor añadido. “Sobre todo queremos enfocarlo a mujeres y jóvenes, montar eventos y programas de incubación, mentoring – capacidad de liderazgo del proyecto-, ponerlos en contacto con otros emprendedores y ayudarles a encontrar fondos”, explica Salvaire. En este sentido el próximo 25 y 26 de octubre está prevista una mesa redonda con diferentes HUBs y centros de innovación social dentro del Global Eco Forum, y el 1 de diciembre se celebrará TEDxBarcelonaWomen, en que participarán mujeres emprendedoras sociales del Mediterráneo.


El movimiento se extiende a otros países

Actualmente, este movimiento Hub cuenta con 6.000 miembros y está presente en 30 países, entre ellos, Sao Paulo, Nueva York, Helsinki, Amsterdam, Praga, Tel Aviv, Dubay, Bombay, Melbourne y Madrid. La sede madrileña fue inaugurada hace dos años y medio, aunque empezaron las conversaciones con diferentes emprendedores interesados en el 2007. “El espacio es una excusa, efectivamente es uno de nuestros modelos de ingresos, pero también tenemos otros servicios, como cursos y eventos”, añade Max Oliva, uno de los cofundadores de Hub Madrid. En este sentido, Hub también invita a expertos a impartir clases de distintas disciplinas como marketing, recursos humanos y social media. Es quizá esta capacidad de asociar a profesionales de diferentes ámbitos, pero con puntos en común, lo que ha hecho que la iniciativa sea hoy por hoy un éxito, ya que cuenta en Madrid con 300 miembros, todos ellos con impacto social.

Este es el caso de 8Belts, una empresa de aprendizaje de chino on line que destina parte de sus ingresos a la educación de niños en China; o el de Actuable.org, adquirida recientemente por Change.org, y que facilita la recogida de firmas para luchar contra injusticias sociales; mientras que Puentes Global, que nació con la vocación de ayudar a inmigrantes a encontrar trabajo, con la crisis ha reconvertido su proyecto a facilitar la conexión de estas personas con microfranquicias que puedan poner en marcha en sus países de origen; y otro miembro del Hub, The App Date, se dedica a diseñar, entre otras cosas, aplicaciones para personas invidentes.

El Hub también está dirigido a emprendedores pequeños que por sí solos sería muy difícil que vendieran su producto a grandes empresas, pero, sin embargo, bajo la marca Hub consiguen contratos más ambiciosos e interesantes. Y concluye Oliva: “Lo que necesitamos es que todos los emprendedores entren en este tipo de economía, que no se nos ocurra otra manera de emprender que no sea hacer las cosas bien, integrando la parte social".

Leer más noticias en LaVanguardia.com

Más sobre

Regístrate para comentar
Leer más