Santi Santamaria, vivo entre los fogones

Familiares, amigos y compañeros de profesión del fallecido cocinero catalán le homenajean un año y cinco meses después de su muerte | Su hija Regina anuncia la creación de la Santi Santamaria Foundation para preservar su legado y sus valores | La gala recauda 14.000 euros para la fundación El Xiprer

Lourdes López

Más de uno habrá soñado con que sus amigos, familiares y seres queridos le hagan una gran fiesta cuando muera. Pero de esas alejadas de la tristeza de unas exequias, de aquellas que sirven para revivir, reconfortar y restituir la presencia del ser querido que nos dejó. Quizás Santi Santamaria, el septiestrellado cocinero, también lo deseó –quién sabe- o por lo menos eso es lo que debieron pensar sus más allegados, que ayer le rindieron un sentido –y festivo- homenaje gastronómico en la que fue su casa, el hotel Hesperia de Barcelona.

Sin avisar, en su mejor momento creativo y con tan solo 53 años, el célebre cocinero catalán y colaborador de La Vanguardia se desvanecía de un infarto para no volver a recobrar la conciencia en medio de una entrevista con el crítico gastronómico Cristino Álvarez, el 15 de febrero del año pasado en el restaurante de Sigapur que regentaba su hija Regina. “Nos enseñó a saber ayudar, hoy reiremos y disfrutaremos en torno a una mesa, lo ha vuelto a conseguir otra vez. Tanto mi hemano como yo estamos orgullosos de los valores que nos inculcó mi padre. Crearemos la Santi Santamaria Fundation, que servirá para preservar su legado literario, sus obras de arte y sus valores, así como para continuar con su labor solidaria”, anunciaba Regina justo antes de comenzar el ágape con emoción contenida.  



Y es que la muerte de Santi fue un momento duro, un golpe para todos los que le conocían y querían que consternó al mundo de la cocina y a muchos otros. Quienes colaboraron estrechamente con él pronto sintieron la necesidad de rendirle un homenaje para darle las gracias, pero luego se valoró que era mejor esperar unos meses y honrar su memoria con una gran fiesta solidaria, bien hecha y sin prisas, tal y como a él le hubiera gustado.

De esto iba esta cena, de “homenajear a un chef humanista”, según resaltó Jordi Roglà, director de Càritas, en otro de los parlamentos de la noche.
Lo bueno de ser una gran persona es que cuando faltas dejas un hueco enorme, “actos como este sirven para rememorar su recuerdo y hacerlo vivo en la mente de los que quedamos, como en una segunda vida invisible” poetizaba Jordi Bosh para pasar a resaltar la falta entre los más de 800 invitados de otro gran amigo del chef de Sant Celoni al que “seguro le hubiera gustado estar aquí”, Emili Teixidor. La memoria del fallecido escritor y la del propio Santi fueron protagonistas de una noche con una extraña relación entre lo visible y lo invisible, entre las presencias y las ausencias.

Santamaría se caracterizó por ser un auténtico defensor de la cocina del territorio, del país, una persona que creía en el paisaje y en la defensa del producto aunque con pinceladas de otras culturas. También se definió por ser un hombre comprometido, orgulloso de poder ayudar con su proyección mediática a diversas causas benéficas, contribuir a eso que llaman “un mundo mejor”. Ambas facetas de chef sobrevolaron anoche su homenaje: emplatadas en forma de recetas de siempre con un toque especial –por ejemplo el guarrito con chutney de pimiento rojo- y en el espíritu solidario y en los mensajes grabados en vídeo de todos los que allí se congregaron. El respeto por el producto fue la máxima en un festival gastronómico a cargo de los chefs estrella Michelin Xavier Pellicer, Ismael Alegría y Óscar Velasco de los restaurantes Can Fabes, Evo y Santceloni, respectivamente, que solo salieron modestamente a saludar al final de la cena.

Las diez ONGs y entidades sociales con las que colaboró –que no fueron pocas, entre ellas, La Fundació Vicenç Ferrer, Càritas, el Grup Cooperatiu TEB, la Fundació Esclerosi Múltiple, Camins, la Fundació DKV Integralia, el Casal dels Infants Acció Social als Barris,- y sus muchos amigos se emocionaron y disfrutaron.

Entre las personalidades asistentes no faltaron el Primer Teniente de Alcalde de L’Hospitalet, Francesc J. Belver y la Segunda Teniente de Alcalde de Barcelona, Sònia Recasens. El president de la generalitat, Artur Mas, que no quiso extenderse en su discurso y robar protagonismo presidió la gala. Mas se limitó a resaltar el legado de Santamaria como ejemplo humano en tiempos de crisis por dos motivos: por ser un referente en todo el mundo, a la par que una persona arraigada a la cultura catalana; y por ser alguien de gran éxito profesional y a la vez una persona generosa.

Los fondos recaudados -14.000 euros- se destinarán a la fundación El Xiprer, una entidad de Granollers destinada a ofrecer comida a personas en situación de pobreza, cuya labor Santamaria seguía con gran interés y con la que tenía proyectos en marcha.

“Nada más vemos bien con el corazón, lo que es esencial es invisible a los ojos” recordó el president citando una célebre frase del famoso cuento de Antoine de Saint-Exupery, una máxima que sin duda Santamaria tuvo muy presente hasta el final de sus días.

Leer más noticias en LaVanguardia.com

Más sobre

Regístrate para comentar
Leer más