Barcelona vive el invierno más seco desde 1914

En algunos lugares de Catalunya la sequía invernal ha sido la más intensa en décadas

Barcelona. (ACN)

El invierno de este año ha sido el más seco de la última década, con el de 2000 como precedente más cercano en cuanto a la ausencia de precipitaciones. Así lo ha explicado el meteorólogo del área de climatología del Servei Meteorològic de Catalunya (SMC), Aleix Serra, quien ha destacado que algunos observatorios, como el Fabra de Barcelona, ¿¿han registrado el invierno con menos lluvia desde que se tienen datos, es decir desde 1914.

Serra ha asegurado que esta situación "no es habitual" y señaló que este episodio de sequía sólo se ha interrumpido en algunas zonas del Pirineo más occidental. "En el resto del Pirineo ha nevado muy poco o nada durante buena parte del invierno", afirmó.

La ausencia de precipitaciones se ha alargado durante todo el invierno climatológico, es decir de diciembre a febrero, a consecuencia de la situación anticiclónica que ha afectado a Catalunya y buena parte de la Europa Occidental y que no ha tenido casi ninguna tregua durante toda la estación. Una situación que sólo es comparable a la que se vivió durante el invierno de hace 12 años, en 1999-2000.

Serra ha explicado que aunque el invierno ya suele ser una estación seca, "si miramos la precipitación acumulada de este año es aún más baja, hay un déficit pluviométrico que se prolongó durante toda la estación".

En algunos lugares de Catalunya la sequía invernal ha sido la más intensa en décadas. El Observatorio Fabra de Barcelona, ¿¿por ejemplo, logró, entre los meses de diciembre y febrero el total de precipitación más bajo de toda la serie, es decir desde 1914.

Sin cambios a la vista

De momento la situación no variará y el anticiclón se mantendrá. Sin embargo, de cara a la próxima semana el anticiclón podría variar la posición y se podrían formar pequeñas depresiones con frentes que podrían dejar precipitaciones entre lunes, martes o miércoles.

Con todo, Serra descartó que vaya a ser una situación de lluvias muy abundantes.

Una ola de frío sin muchas lluvias

La ola de frío siberiano que llegó a Catalunya dejó escasos efectos en cuanto a precipitaciones. A nivel pluviométrico, el contenido de agua que había en las tímidas nevadas que cayeron en muchas poblaciones catalanas "fue más bien escaso", señaló Serra, dejando una cantidad de agua "que no llega ni siquiera a la mitad del que es normal en un mes de febrero".

"No llegó ni mucho menos a igualar lo que es la precipitación media climática de un mes de febrero", indicó.

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