Albert Bosch: 'Los momentos duros son los más importantes'

Albert Bosch, el aventurero catalán que ha llegado en solitario al polo Sur en total autonomía

Albert Bosch aterrizó ayer en Barcelona tras culminar la última de sus aventuras: llegar al polo Sur en solitario y en plena autonomía. Este deportista y emprendedor de 45 años es el primer catalán que alcanza los 90º S y el primer español que lo consigue en total autonomía, sin precisar avituallamientos lanzados desde el aire y avanzando por sus propios medios, arrastrando un trineo cargado inicialmente con 130 kilos. Bosch llegó a casa pletórico pero con 15 kilos menos de peso, tras 67 días de marcha extrema andando una media de diez horas diarias.

Los inicios de la travesía no se presentaban demasiado prometedores: el temporal de viento los obligó a permanecer en la tienda durante dos semanas, luego su compañero tuvo que ser evacuado y se quedó solo.

¿Cómo enfrentarse a un panorama tan desolador?

Al principio veía que iba perdiendo las opciones de llegar al polo Sur; cada día que pasaba tenía menos posibilidades y lo veía más lejano, era difícil mantener el ánimo. Cuando me quedé solo, únicamente habíamos completado 30 kilómetros en 19 días porque habíamos estado parados 15 jornadas. En esos momentos si pensaba que todavía me quedaban 1.145 kilómetros podía derrumbarme, así que planteé la travesía en bloques de cuatro días. El horizonte eran cuatro días y así iba sumando y se me hacía más fácil.

Desde que se quedó solo no se tomó ninguna jornada de descanso. ¿Por qué?

El cuerpo me pedía descansar, pero la mente no; de hecho, con un día de descanso tampoco me habría recuperado tanto. Cuando estás en la tienda estás tan a gusto que la tentación de quedarte es muy grande. Porque salir fuera es terrible: el viento azota la tienda, la temperatura baja a 37 grados bajo cero y estás tan calentito dentro del saco... Allí, controlar la mente es una necesidad extrema, porque la mente te ataca con el miedo, el cansancio, echando en falta a la familia, pensando en las comodidades de casa... Por eso el confort de la tienda es un peligro.

Algunos de los posts colgados en su web denotan mucho sufrimiento. En uno de ellos cuenta que el día que superó los 88º 23' S, el punto más cercano al polo Sur que alcanzó Shackleton en 1909, fue "horrible": avanzaba a ciegas, con cero visibilidad, sólo con la ayuda del GPS y de la brújula, con viento... El común de los mortales se pregunta, ¿por qué aguantar tantas penalidades?

Los momentos duros son los más importantes, es cuando más aprendes. En los días malos es cuando debes saber cuál es el motivo que te ha llevado allí, el porqué de perseguir ese objetivo

¿Cuál es su motivo?

Para mí no tiene sentido ir al polo Sur sin tener claro por qué lo hago. Esta aventura, la Antártida, ha sido una manera muy intensa e interesante de experimentar la vida y el mundo; de hacer un viaje interior; superar retos; aprender... Esto ha sido un máster en actitud y conducta humana, un banco de pruebas en directo porque lo vives todo al límite.

¿No lo había experimentado antes?

No con tanta intensidad. Puedes pensar que el hecho de quedarte solo es mala suerte pero ha sido una oportunidad bestial de vivir algo de tal magnitud en solitario. No hay soledad más extrema que esta: en la Antártida no ves nada ni a nadie. [Durante su travesía de 67 días sólo se cruzó con una persona].

Su objetivo era alcanzar el polo Sur el 14 de diciembre, coincidiendo con el centenario de la llega de Amundsen. Pero ese día todavía estaba en la mitad del camino, aún le faltaban 541 kilómetros para la meta. ¿Pensaba que llegaría?

Ese día tenía un subidón porque estaba en la mitad de la travesía y creía que la segunda parte sería más fácil, aunque al final fue peor. De todas maneras, pensaba que tenía sentido estar allí 100 años después y viendo que la Antártida sigue siendo una zona muy incierta y extrema.

Al final, ¿la travesía fue tal como había imaginado?

Pensaba que sería más fácil y que no me afectaría tanto tener que arrastrar una carga tan pesada. Empecé con 130 kilos pero al abandonar mi compañero (Carles Gel) tuve que asumir la carga que llevábamos repartida los dos y sumé otros ocho kilos; al final acabé con 80 o 90.

Con diez horas de marcha diaria en un entorno monótono, ¿a dónde viajaba su mente?

El reto era superar esas diez horas porque si te aburres y entras en pensamientos negativos... Por suerte, uno de mis motivos era el viaje interior, analizar mi vida, mis proyectos, aunque también me obsesionaban temas banales como la comida. ¡Esta comida de hoy la había imaginado tantas veces! [Ayer saboreó con su familia y amigos una paella en el Port Olímpic de Barcelona]. Me gusta mucho dar conferencias, y mientras andaba podía pasarme hora y media escenificando una charla.

En el 2010 coronó el Everest; ahora ha pisado el polo Sur. ¿Ha pensado en el polo Norte?

Me doy de tiempo hasta el verano para decidirlo; tengo que estar muy convencido porque el polo Norte implica dos años de preparación: buscar patrocinadores, compañeros de viaje...

Más sobre: