Rajoy se compromete con Europa en su primer encuentro con Merkel y Sarkozy

Carmen del Riego

Angela Merkel y Nicolás Sarkozy fueron los protagonistas del 20 congreso del Partido Popular Europeo que se celebró ayer en Marsella, pero la expectación estuvo en un presidente europeo que ya se ha ido, el italiano Silvio Berlusconi, y en otro que llega aunque todavía no ha sido investido, Mariano Rajoy, que fue aplaudido por sus colegas a su entrada en el plenario del congreso del PPE.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el futuro jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, se reúnen en Marsella en la cumbre del Partido Popular Europeo


El presidente del PP tuvo un destacado bautizo europeo, y en apenas 24 horas de estancia en Marsella se entrevistó con el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, pero sobre todo con quienes están decidiendo el futuro de Europa, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, así como con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el primer ministro polaco, Donald Tusk, puesto que Polonia ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea.


Rajoy se estrena en Europa en un momento crucial para Europa, y con unas responsabilidades como futuro presidente del Gobierno, que le obligarán a tomar medidas duras para que la economía española se ajuste a los objetivos de déficit y avance en la unión fiscal que pretenden Merkel y Sarkozy.


Y a cumplir esos objetivos se ha comprometido el futuro presidente del Gobierno español en las reuniones de una media hora cada una, que mantuvo con la canciller y el presidente francés. En especial el objetivo de déficit, que tendrá que ser el año que viene, el primero que tenga una presidencia del PP, de un 4,4, para ser del 3 en 2013.


Se lo dijo a los responsables políticos con los que se reunió, para que la confianza en España vuelva al seno de la Unión Europea, y lo repitió en el plenario, ante el que el presidente del PP explicó sus planes y los sacrificios que pedirá a los españoles, amparados, subrayó, en el resultado obtenido el 20 de noviembre.


Ese resultado, y las conversaciones que ha mantenido en España con sindicatos, patronal, comunidades autónomas, etc, le permitió anunciar cuales serán las principales líneas de actuaciones de su Gobierno: Avanzar en la consolidación fiscal y "cumplir impecablemente con nuestros objetivos de déficit"; reformar y flexibilizar el mercado laboral, para eliminar las rigideces "que dificultan la recuperación del empleo", con lo que hará una "profunda reforma de nuestra legislación laboral"; y reestructurar el sistema financiero para restablecer el crédito cuanto antes.


Con estas medidas, el presidente del PP se sintió con la autoridad de pedir a los demás países europeos, en especial los de la eurozona, que hagan ajusten presupuestarios, que eliminen gastos que no son imprescindibles, y que se prime el esfuerzo. Un discurso en el que coincidió con Sarkozy, que pidió "más disciplina, pero más solidaridad".


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