Los ayuntamientos plantean las Navidades entre la rebaja y la dinamización del comercio

Sant Andreu de la Barca suprime el pesebre para ahorrar seis mil euros | El Ayuntamiento de Girona triplica el alumbrado para atraer visitantes y animar las ventas

Información elaborada por Paloma Arenós, Luis Benvenuty, Pau Echauz, Bàrbara Julbe y Raúl Montilla

Las Navidades del 2011, las cuartas de la era de la crisis, no serán iguales en todos los municipios catalanes. Mientras algunos ayuntamientos, acuciados por unos problemas financieros para los que no se atisba solución, se han visto obligados a organizar unas fiestas más austeras que nunca, a suprimir iluminación festiva y pesebres o a recortar el gasto en cabalgatas de Reyes, otros han optado por la fórmula opuesta: más navidades que nunca, más luces en las calles –aunque a mejor precio gracias a las nuevas tecnologías, que permiten importantes ahorros energéticos– y, en definitiva, un esfuerzo coordinado con los comerciantes locales para estimular el consumo y aprovechar así la mejor temporada de compras de todo el año.

Barcelona, de la mano de un gobierno municipal que ha cambiado de color político, es uno de los ejemplos más claros de apuesta por unas navidades de alta intensidad, con más brillo que de costumbre. Las luces serán prácticamente las mismas que el año pasado –aún está vigente el contrato plurianual firmado por el anterior gobierno con los comerciantes y patrocinadores privados– con alguna incorporación, como el barrio del Call, que se iluminará por vez primera. Pero una de las primeras medidas del alcalde Xavier Trias es dejar encendidas las luces un total de 36 horas más que en la anterior campaña. La principal novedad estará en la plaza Catalunya, donde los comerciantes, tras varios intentos fallidos, han conseguido la autorización para una pista de patinaje sobre hielo. El Ayuntamiento ha recuperado el abeto natural, algo que no se veía en Barcelona desde hace un cuarto de siglo.

Badalona también opta por unas navidades con brillo. El popular Xavier García Albiol, explica que las calles lucirán más que nunca. "Históricamente la iluminación navideña ha sido muy pobre. Hemos de conseguir una ciudad atractiva donde los vecinos estén a gusto y se atrevan a invitar a personas de fuera de la ciudad... Las luces de Navidad son muy importantes para animar el comercio", explica el alcalde. Por eso, a los adornos que cuelgan los comerciantes, se suma en la plaza de la Vila un árbol de diez metros, una nueva decoración del Ayuntamiento y un buzón gigante para los críos. Todo ello cuesta cerca de 20.000 euros, que aportan empresas de la ciudad. Las luces navideñas se extenderán más allá del centro, por la rambla de Sant Joan, la avenida Marquès de Sant Mori y la Via Augusta.

En el sur del área metropolitana, en cambio, mandan los recortes. Sant Andreu de la Barca ha suprimido el pesebre para ahorrarse 6.000 euros. En El Prat, el pesebre viviente de Sant Cosme se mantiene, pero la subvención municipal cae un 28%. Lo mismo pasa con la iluminación navideña. En esta ciudad, las bombillas de bajo consumo permiten una rebaja de 5.000 euros en la factura, y Sant Boi espera pagar un 40% menos gracias a una base de leds como la que ya tenían ciudades vecinas como Viladecans.

Cornellà mantiene el campamento del Mag Maginet y la Fira de Nadal. Eso sí, con austeridad, como en l'Hospitalet, donde el alumbrado, patrocinado en parte por empresas, cuesta un 18% menos. La iniciativa de los comerciantes hace que 15 calles más tengan luces de colores. Sant Joan Despí, a pesar de una disminución del 5% en el presupuesto, suma una nueva actividad: visitas a la Torre de la Creu –edificio modernista de Jujol– donde vive el astrólogo Sadurní, encargado de anunciar la llegada de los Reyes Magos. En contrapartida, la supresión de banderolas permitirá ahorrar 5.000 euros. También Sant Vicenç dels Horts se ahorra 6.500 euros al no celebrar la Nochevieja, pero incrementa en 1.000 el presupuesto de su Salón de la Infancia y asume todo el gasto de las luces, que antes pagaba con los comerciantes.

En Lleida, el objetivo de la Paeria es seguir disminuyendo la factura eléctrica. Por ello, las únicas novedades están en el recién remodelado paseo de Ronda, que estrena 124 columnas de luz, y la plaza dels Pagesos. En total se iluminarán 60 calles, puentes, plazas y parte de la canalización del Segre con casi 15.000 lámparas, en su mayoría de tipo led. En las zonas comerciales, la decoración e instalación de adornos la pagan los comerciantes. Carles Fontova, presidente del Eix Comercial de Lleida, señala que "el ciclo navideño nos supone un gasto de 40.000 pero lo hacemos para mantener el listón como mínimo igual que el año pasado".

Sabadell está de rebajas. El presupuesto navideño se reduce en un 57% y asciende a unos 200.00 euros. Se suprime el Parc de Nadal y el Ayuntamiento aporta casi la mitad de subvención, 90.000 euros, a las asociaciones de comerciantes para las luces navideñas. En la cabalgata de Reyes se reutilizarán elementos del año anterior y toda la producción se ha hecho con personal municipal para abaratar costes.

Girona, otra ciudad en la que como Barcelona y Badalona ha habido cambio de gobierno, estará más iluminada. El Ayuntamiento se propone cambiar radicalmente la imagen de la ciudad y triplicará el alumbrado para "potenciar el atractivo turístico y la dinamización económica y comercial en otras zonas donde también hay tiendas", puntualiza la edil de Turisme, Coralí Cunyat. Al estilo de Nueva York, se colocará en la plaza Catalunya un árbol de más de 12 metros.

En Figueres se estrenan cerca de 400 placas de apoyo en las fachadas de los edificios para las luces navideñas que tienen motivos dalinianos. El concejal de Serveis Urbans, Joaquim Felip, subraya el ahorro de más de 37.000 euros en la concesión del montaje. Otras poblaciones gerundenses retrasan el encendido. Lloret lo hace hasta el puente de la Constitución (antes se –encendía a mediados de noviembre en la fiesta de Sant Romà). Y en L'Escala se han alquilado sólo 100 de los 200 puntos de luz del 2010.

Por otra parte, las pistas de hielo empiezan a ser en las comarcas gerundenses una tradición para dinamizar el comercio. A las de Girona y Palafrugell, se les suma la de Olot, que gestionará el Club Patinatge Olot. El Ayuntamiento sólo asumirá la tarea de las brigadas para adecuar el espacio y colocar unas carpas.

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