Una madre parapléjica de Tarragona, premio Fundación ONCE

Carmina Ferré se quedó discapacitada a los 17 años, al sufrir un accidente de moto

Esteve Giralt

Carmina Ferré abre la puerta de su piso, en pleno centro de Tarragona, con su hijo Esteve en brazos. Fue madre el pasado 1 de febrero, el mismo día que cumplía 40 años. Carmina se quedó parapléjica a los 17 años, al sufrir un accidente de moto. Esta tarraconense sonriente y enérgica ha superado hasta ahora con coraje e imaginación todas las limitaciones de su discapacidad. Carmina cambia y baña a su hijo, lo acuesta en la cuna o lo pasea por la calle con una mochila. "Menos salir con el carrito, lo he podido hacer todo", cuenta. El ejemplo de Carmina ha merecido uno de los diez premios de este año de la Fundación ONCE. Ella explica que vive este reconocimiento con una mezcla de sensaciones, entre el orgullo y el sonrojo.

"Me da cierta vergüenza porque me dan un premio por hacer una vida normal", dice esta administrativa, ahora de baja por maternidad. Con normalidad afronta Carmina su paraplejia y con normalidad decidió ser madre. "Hay muchas mujeres parapléjicas que han sido madres antes. Quería tener un hijo y lo he tenido, forma parte de mi normalidad como mujer", razona.

Para Carmina, el premio es un reconocimiento a muchas otras mujeres.

Cuando decidió, junto con su pareja, tener un hijo, el médico de cabecera advirtió a Carmina de los riesgos. "Nos asustó, aunque sabíamos que sería un embarazo de riesgo", recuerda Esteve González, su marido. El facultativo alertó a Carmina del mayor riesgo de sufrir un aborto, de que su hijo naciera de forma prematura o de que el parto fuera por cesárea. En el Institut Guttmann, donde trataron la paraplejia de Carmina desde su adolescencia, la animaron. "Adelante, me dijeron", recuerda.

El embarazo fue de manual, sin ninguna complicación, y con parto natural. La única diferencia, Carmina ingresó 15 días antes de salir de cuentas en el hospital, por el riesgo de que no se diera cuenta de que estaba de parto por la falta de sensibilidad provocada por la paraplejia. La espalda de Carmina, operada varias veces, no le provocó dolores durante el embarazo. Tampoco incrementó en exceso su peso y siguió con plena autonomía. "Menos andar, Carmina lo hace todo, es más independiente que yo. Se fue sola a París con el coche", destaca Esteve.

La recién mamá muestra la cuna de Esteve, adaptada para que esté a la altura de su silla de ruedas, o la mochila que le sirve para sacar a su hijo a la calle. Esteve irá ganando cada día más movilidad y autonomía, como cualquier bebé de su edad. "¿Si tengo miedo? Me da miedo todo, claro", reconoce. "Cuando empiece a andar, a ver qué pasa. Cuando me planteé ser madre, ya sabía que tendría más dificultades. A los problemas siempre busco soluciones". A los 17 años, cuando sufrió el accidente, Carmina reaccionó con rabia: "Me rebelé contra mi destino, y decidí continuar adelante". La misma determinación que la ha convertido en madre con plena autonomía.

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