La baja contaminación ambiental y el ahorro de combustible, sus puntos fuertes

El coche eléctrico fracasa en su intento de popularizarse

Los precios elevados, la escasa autonomía o la falta de puntos de recarga, principales argumentos que justifican su poca comercialización en 2011

Por Albert Domènech

La comercialización del coche eléctrico no arranca. Los 20.000 vehículos que pretendía alcanzar este año el ministerio de Industria se han erigido como una cifra utópica y aunque cada vez son más las marcas que están desarrollando esta tipología de automóvil, lo cierto es que es una opción que todavía no seduce a los consumidores. Los puntos fuertes de este modelo, como la baja contaminación ambiental o el ahorro en combustible, no le han ganado el pulso a otros argumentos más desfavorables como la falta de puntos de recarga, la escasa autonomía o los precios elevados, que están lastrando estas expectativas. El gobierno presentó en abril de 2010 un ambicioso plan de 600 millones de euros para impulsar el coche eléctrico. Preveía que este año se matricularan 20.000, y otros 50.000 en 2012. Pero entre enero y agosto solo se han vendido 213 coches (el 0,037% del total). Esta cifra ni tan siquiera representa el 1% de todos los coches matriculados en el país, sin embargo, supone un notable incremento con respecto al número de turismos eléctricos que se matricularon en el mismo periodo de 2010, cuando fueron 23.

Puntos de recarga insuficientes
Su precio ronda entre los 22.000 y los 25.000 euros sin subvención y los clientes potenciales son sobre todo administraciones públicas, ayuntamientos, policías, y en menor medida, flotas de empresa. El principal reto para popularizar los coches eléctricos es crear una extensa red de recarga, que ahora mismo es insuficiente. En la ciudad de Barcelona, hay contabilizados 242 puntos de recarga, de los que 119 están en la superficie y los restantes en el subsuelo. A esta falta de infraestructuras de recarga (aunque es cierto que también son pocos los usuarios que ahora mismo los usan), hay que unirle también el alto precio de las baterías, que están frenando la introducción de estos vehículos a particulares. Además, hay todavía una elevada dependencia de los países de Oriente en cuanto a la tecnología de las baterías, lo que deriva en una evolución lenta en la mejora de estas baterías en cuanto a autonomía y tiempo de recarga.

A la prevención del usuario a la hora de comprar un vehículo eléctrico, muy diferentes a los actuales coches de combustión, se une también el hecho de que estos vehículos exigen de una manipulación mecánica más delicada, por parte de mecánicos especialmente formados.

Sus puntos fuertes
Las grandes ventajas del coche eléctrico son sin duda el ahorro derivado de la no utilización de la gasolina (un combustible cuyo precio no para de subir y cuyas reservas se agotan) y el escaso impacto ambiental de su movilidad. Conducirlo también conlleva mejoras importantes respecto al modelo tradicional, por ejemplo el nivel de ruido es mucho más bajo, solamente producido por el tren de rodaje y la fricción con el asfalto. Además de colaborar a reducir los niveles de contaminación o el calentamiento climático, pueden ayudar a disminuir el nivel de contaminación acústica de las grandes ciudades.

Por otra parte, los motores eléctricos cuentan en muchos casos con sistemas que permiten recuperar la energía de las frenadas para recargar sus propias baterías, algo que ayuda a reducir el consumo de energía eléctrica en el proceso de carga de las mismas.

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